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Virtisu: De Zalla a Barcelona pasando por Madrid

06/03/2013
El conflicto que está viviendo Virtisu ha tomado notoriedad por un video muy emotivo que está circulando en Internet. El conflicto no es nuevo. En Zalla y Encartaciones ya saben lucha, de movilización, de solidaridad, porque la empresa ya ha chantajeado más veces a los y las trabajadoras con cierre, con deslocalizaciones, sin importarle un comino las personas y familias que viven la comarca. Aquí recuperamos un artículo que realizamos hace un par de años para entender de donde viene la fuerza de esta plantilla.

Volvemos  de  Sodupe  hacia  Zalla.  A  Iñaki  San  Andrés (responsable  de  Hainbat  en  Kadagua)  le  viene  a  la memoria algo que no puede callar: “creo que esto no te lo han comentado, pero hubo una época en Virtisú en la que se metían un montón de horas extras. Era una pasada. Se decidió acabar con ello, y no meter ni una hora extra  más.  Y  ¿sabés  de  que  forma  se  aseguró  que  la cosa saliera bien? Se amenazó con la expulsión del sindicato a los que no cumplieran. Y es que nadie quería estar fuera de ELA. Date cuenta que de 105 trabajadores 94 son afiliados de ELA. En las reuniones que hacemos en la sección sindical al hablar de afiliación hablamos de los no afiliados que acabamos antes.”

La  cosa  ha  cambiado  mucho  desde  los  35  afiliados que había hace 12 años, cuando surge la empresa. La situación  de  los  trabajadores  también  era  peor.  Se  les aplicaba el convenio estatal del papel, que era una miseria. Y la mitad de la plantilla, unos 50 trabajadores, era eventual. Se echaba a la calle a la gente y se cogían nuevos. ELA tenía dos delegados en un comité de tres. Y llegó  el  momento  de  decir  basta.  Los  delegados  Luis Mari  y  Alex  nos  lo  explican:  “Queríamos  negociar  un convenio de empresa para mejorar nuestra situación, y sobre todo para que se hiciera indefinidos a los eventuales. La mayoría eran jóvenes con ganas de independizarse,  pero  les  faltaba  la  seguridad  de  conservar  el empleo  que  tenían,  aunque  la empresa tuviera trabajo”.

La  cosa  es  que  la  empresa  no quería negociar nada. Estaba cómoda,  manejando  como  quería  a  los eventuales  y  pagando  100.000  pts de sueldo a los trabajadores a tres turnos. Le valía, el convenio estatal, y no veía ningún problema en tener a la mitad de la plantilla con contratos temporales.

“Fuimos  a  una  huelga  indefinida. Tanto trabajadores fijos como eventuales.    Pasábamos  el  día  en  el piquete de la empresa. Me acuerdo que había en el piquete eventuales como  Unai  o  Topete.  Al  terminar  el piquete  nos  retirábamos  a  casa.” Cuando Unai llega a casa tiene a  su madre esperando con una carta en la  mano.  “¿Qué  estáis  haciendo Unai? ¿Estáis locos? Mira lo que me han traído de la empresa. Es la carta de  tu  despido.  ¿Que  vas  a  hacer ahora?” No fue el único. Hicieron lo mismo  con  unos  cuantos.  En  lugar de darles la carta a ellos mismos, se hace  mayor  chantaje  emocional dándosela  a  las  madres  o  a  las mujeres de los trabajadores. Es más duro, y más complicado. Pero incluso  los  despedidos  querían  seguir peleando.

“Seguimos  en  el  piquete. Estábamos  allá  con  la  pancarta, dándole vueltas a la cabeza cuando llegan  dos  encargados  que  nos dicen: acabamos de enterarnos que la  empresa  ha  comprado  terrenos en  Madrid  para  llevarse  el Converting (una parte de la producción) allá. Eso supone el traslado de la mitad de la plantilla. Así nos lo soltaron para que dejáramos la huelga. Éstos  que  nos  soltaron  la  bomba tenían  sus  propios  acuerdo  personales con la empresa, a ellos ni les iba  ni  les  venía  nuestras  condiciones.”

La  segunda  en  la  frente.  “Pero nosotros seguimos en la huelga. No teníamos  nada  que  perder.  Me acuerdo  que  teníamos  esa  sensación.  Cobrábamos  una  miseria,  y además echaban a la gente y llamaban a otros sin cesar. No eran condiciones. Preferíamos intentar mejorar la situación. Y a la semana, al ver que  no  desistíamos,  la  empresa hace  una  oferta que  se  lleva  a asamblea.”

Se  tuvieron  que hacer tres votaciones.  El  viernes  a la tarde se hicieron dos  votaciones que quedaron 53 a 53. “En la parte de arriba de la sala se oían  gritos.  Parecían  energúmenos.” Era la primera  vez  que  los  lobos enseñaban los colmillos. Después de sus dos intentos más elegantes de dividir y amedrentar  a  los  trabajadores,  estaban fuera de sí. Y los trajes y las corbatas no servían ya de disfraz a las fieras. “¡Contentos tendríais que estar de  tener  trabajo!  ¡Van  a  cerrar  la empresa por vuestra culpa!!La van a llevar a Madrid!” gritaban.

El  sábado  a  la  mañana  siguió  la asamblea y al final se acepto la propuesta de la empresa: toda la plantilla readmitida, y todos los eventuales  fijos.  Los  salarios  mejoraron algo, pero se relativizó a favor de los contratos fijos.
“La  afiliación  empezó  a  subir cuando  decidimos  pedir  el  convenio. Hubo gente que se afilió antes de comenzar la huelga. Otros se afiliaron  después.  Pero  todos  porque se  dieron  cuenta  que  con  ELA,  se cuenta  con  un  apoyo  muy  fuerte para  hacer  frente  al  chantaje  de  la empresa.”  Tal  como  se  pudo  comprobar de nuevo tres años después. Para entonces, el comité contaba ya con 9 miembros, 8 de los cuales eran de ELA. CCOO después de la huelga sacó menos votos que gente presentada en listas.

Nueva amenaza de traslado

El  2005  se  firmó  un  convenio  sin conflicto. Pero a la de unos meses, en  noviembre  del  mismo  año,  se informa  al  comité  que  se  llevan  el Converting a Barcelona, y se les da la lista de los que se tienen que trasladar.  En  teoría  debían  ser  64  las personas  a  trasladar,  que  eran  las que  trabajaban  en  el  Converting, pero  en  la  lista  sólo  aparecen  60 personas. “Es que las mujeres casadas  no  creemos  que  vayan  a  ir  a Barcelona”  fue  la  explicación  de  la empresa. Sin comentarios.

ELA desde el principio se opuso al traslado, decidió no negociar nada. “Pero CCOO ofreció cuatro vías de salida:  jubilaciones  anticipadas (todos teníamos menos de cuarenta, menos uno que se podía jubilar. Era de CCOO), indemnizaciones, traslados voluntarios y recolocaciones (se ofreció a tres personas trabajo en un empresa de pinturas que llevaba ¡2 años cerrado!)”.
Los  trabajadores  de  la  empresa querían mantener aquí la empresa, y los  de  comisiones  se  pasaron  a ELA,    algunos  no  sin  dificultad  ya que algún padre de ellos le debía el empleo a CCOO.

“Cuando  nos  comunicaron  lo  del traslado le empiezas a dar vueltas a la  cabeza,  porque  tu  situación  se empieza  a  tambalear.  Puedes  pensar que es un farol pero en una reunión que tuvimos con la Diputación, me quedó muy claro que el traslado iba  en  serio.  A  todo  lo  que  la  dipu ofrecía  el  director  general  de  JOFFER (a la que pertenece Virtisú) respondía  con  un  no.  En  aquella  reunión  me  quedó  claro  que  ya  no había remedio”.

“Tanto los trabajadores como ELA nos volcamos para que la empresa permaneciera  aquí.  Hicímos  movilizaciones, y reuniones con las administraciones y con los partidos políticos.  Nos pasó una vez que acordamos una reunión con la Diputación. Nos  pidieron  que  fuéramos  cinco. Decidimos  que  fueran  Gurutz  y Alberto de ELA, dos delegados de la empresa de ELA, y un economista, Jon Ander. Cuál fue nuestra sorpresa al llegar a la Dipu que nos encontramos  fuera  a  cinco  personas  de CCOO,  de  las  cuales  sólo  una  de ellas trabajaba en nuestra empresa y no  era  el  delegado.  Al  final  consiguieron  meter  a  uno  en  la  reunión, pero estuvieron allá para salir en la foto,  porque  sabían  que  la  prensa iba a estar allí. Si no ¿como se explica que para una manifestación que hicimos en Bilbo, para la que llenamos  14  autobuses,  CCOO  no  se ofreciera  a  pagar  su  parte  correspondiente?  ELA  fue  la  que  lo  pagó todo.”

También se realizó una huelga de hambre de 5 días, en la que participaron 12 trabajadores. Los huelguistas  tuvieron  visitas  de  representantes  de  todos  los  partidos  políticos. También estuvo el diputado general y los alcaldes de la zona. “El  tema  se  alargó  unos  6-7 meses, y menos mal porque si no se llega a alargar probablemente Virtisú no estaría aquí.  Y al final, gracias a la  movilización,  logramos  presionar a las administraciones para que llegaran a un acuerdo con la empresa. Todos  los  partidos  lo  apoyaron.  La empresa  mantiene  el  empleo  y  la producción aquí a cambio de algunas ayudas, y nosotros nos comprometimos a alargar el convenio hasta el  2010  (cuando  estaba  firmado hasta el 2007).”

“Gracias a la alta afiliación conseguimos  movilizaciones  importantes que  hicieron  que  las  administraciones  se  comprometieran  con  una solución. Y gracias a esta victoria los que quedaban por afiliarse se afiliaron.”