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Te puede tocar a ti

19/02/2013
Hasta no hace mucho tiempo, podíamos creer que la pobreza era cosa de otros. En Navarra, más concretamente, la exclusión social iba aparejada a problemas personales, trayectorias vitales con dependencias severas, minorías étnicas... Es decir, la pobreza era prácticamente un punto de partida para un pequeño porcentaje de la población, pero casi nadie percibía que podía convertirse en un punto de llegada por circunstancias ajenas a nosotros.

Editorial del segundo número de la revista Garaia

Hoy, a principios de 2013, todos conocemos gente que lleva años sin trabajar pese a no haber conocido nunca antes el paro, que ya han agotado las prestaciones, que tienen que sacar a los hijos del comedor escolar o a la abuela de la residencia... En definitiva, que han iniciado, muy a su pesar y sin haber cometido ningún ‘error’, un camino descendente hacia la pobreza severa, esa que parecía reservada a otros, a quienes estaban predestinados a la exclusión por su “mala cabeza”, etcétera.

De hecho, la pobreza sigue siendo un estigma, y seguimos ocultando nuestros problemas económicos como si fueran culpa nuestra. En una sociedad donde incluso hasta ciertos sindicatos abogan por la competitividad como solución para superar la crisis, la pobreza está vista como un drama personal, y no como un problema colectivo.

Frente a esta visión individualista, la profesora universitaria Begoña Pérez Eransus defiende el valor insustituible de los sistemas públicos y solidarios de salud, educación y pensiones, como elementos igualadores de una sociedad que, sin ellos, va a ‘descoserse’ sin remedio. Y lo hará por sus costuras más débiles, las clases bajas que están doblemente condenadas: en sus empleos cobran poco, durante poco tiempo, y ello les asigna posteriores subsidios muy reducidos y pensiones futuras casi inexistentes. Es decir, son víctimas de un sistema perverso que asigna sus ayudas públicas no a quien más las necesita, sino a quien más ha cotizado. Dicho de otra forma, no hay un criterio de justicia social sino de sostenibilidad puramente mercantil. ¿En eso consiste la solidaridad?

Desde la fundación Manu Robles-Arangiz se publica este segundo número de GARAIA como invitación a la reflexión sobre el fenómeno de la pobreza severa: Navarra vive en estado de emergencia social, y eso no puede esperar. La privatización y precarización de la salud y la educación públicas tiene culpables -están en el poder y todos los conocemos-, y el perjuicio enorme de estas políticas las vamos a sufrir durante generaciones.