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Tapar la Gran Coalición

02/05/2017
Últimamente, seguir la actualidad informativa implica sin remedio topar con algún dirigente del PNV (o sus representantes en las instituciones públicas) atacando a ELA con argumentos y modos de muy escasa calidad: tergiversación de hechos comprobables y acusaciones 'ad hominem' (es decir, por ser un sindicato autónomo, con descalificaciones personales incluidas).

Editorial LandeiaEditorial de Landeia

Por lo visto, la realidad -no ELA- es un problema que conviene ocultar.

ELA, sin embargo, no puede evadirse de la realidad, porque es su materia de trabajo, es lo que entra todos los días por la puerta del sindicato: salarios de 2,3 euros/hora para las mujeres que limpian hoteles en Bilbao, condiciones de semi-esclavitud para los trabajadores extremeños que vienen a construir el TAV, precariedad y pobreza para las cuidadoras de las residencias de Bizkaia, recortes insolidarios en la RGI...

Pero esa manta no les va a alcanzar para tapar la consolidación de su Gran Coalición con PSE y PP. Que cada vez será más evidente

Ésa es la realidad, y ELA la denuncia y trabaja para cambiarla. No hay más. Pero tampoco menos.

Sin embargo, hacer visible esta realidad estropea la idílica imagen propagandística del supuesto oasis vasco, ése que lleva camino de convertirse en paraíso fiscal para unos pocos y en un modelo de desigualdad social que sufren decenas de miles...

Transformar esta realidad implica enfrentarse a quien la impone, y una parte importante de esa responsabilidad recae en el Gobierno Vasco, diputaciones, ayuntamientos... donde ahora mismo gobierna el PNV. Es una dialéctica de reivindicación, negociación y conflicto tan antigua como el sindicalismo. Eso no lo ha inventado ELA, pero ya son muy pocos los sindicatos que la ponen en práctica.

Mientras que en Navarra, pese a desencuentros importantes, el Gobierno de Uxue Barkos acepta con sentido democrático dicha relación, en la CAPV el partido que gobierna las principales instituciones (ahora el PNV) ha decidido poner a ELA en su punto de mira, con un estilo decrépito y una vehemencia digna de mejor causa. Y todo desde el desprecio a las mayorías sindicales de este país.

Es una grave equivocación: ELA no está en contra del PNV. Para empezar, porque tiene cosas mucho más importantes que hacer. Y porque ELA combate un tipo de políticas -las antisociales-, no unas determinadas siglas.

En todo caso, cualquier ciudadano será capaz de ver un poco más allá de este barullo: ¿con quién ha aprobado el PNV el Presupuesto de la CAPV para 2017? Con PSE y PP, los mismos que han provocado la mayor agresión contra la clase trabajadora del último medio siglo. Y también son las dos fuerzas centralizadoras que más combaten el autogobierno vasco.

Ésta también es una realidad incómoda, que el PNV ha decidido sepultar bajo toneladas de palabras contra ELA.

Pero esa manta no les va a alcanzar para tapar la consolidación de su Gran Coalición con PSE y PP. Que cada vez será más evidente.

Esperemos que ELA no sea la única organización que denuncie esa realidad.