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Sindicatos y acción política

04/04/2017
El interesante debate sobre la intervención política de los sindicatos que se ha abierto en el País Vasco durante los últimos días merece una reflexión específica. [...] Nadie pone seriamente en duda que los sindicatos pueden y deben opinar sobre determinados ámbitos de la acción de gobierno. Es más, nuestras mismas instituciones han reprochado repetidamente a los sindicatos vascos no acudir a determinadas mesas de debate o negociación con objetivos claramente "políticos".

EKAIcenterReflexión publicada en el Newsletter de EKAI Center

Si analizamos el tema desde una perspectiva histórica, el hecho de que sindicatos y acción política han estado con frecuencia íntimamente unidos es una realidad evidente. Para bien o para mal, los sindicatos han llegado a ejercer influencia política condicionante o dominante sobre distintas fuerzas políticas de  peso, como en ocasiones sucedió con el Partido Laborista británico o el Partido Demócrata en Estados Unidos.

Sin embargo, el debate ahora abierto en el País Vasco es, en sí mismo, sensiblemente más confuso. Porque nadie pone seriamente en duda que los sindicatos pueden y deben opinar sobre determinados ámbitos de la acción de gobierno. Es más, nuestras mismas instituciones han reprochado repetidamente a los sindicatos vascos no acudir a determinadas mesas de debate o negociación con objetivos claramente "políticos".

Resultaría difícilmente comprensible que, a estas alturas, nadie pretendiera que los sindicatos se limitaran a la reivindicación de salarios y condiciones laborales

Es evidente que esta intervención "política" se vuelve sensiblemente más delicada en la medida en que se manifiesta en un posicionamiento a favor o en contra de unos u otros partidos políticos, o -al menos- que es -o puede ser- interpretado como tal.

Este es probablemente el sentido del conjunto de declaraciones escuchadas durante los últimos días.

Porque resultaría difícilmente comprensible que, a estas alturas, nadie pretendiera que los sindicatos se limitaran a la reivindicación de salarios y condiciones laborales.

Esto sería directamente contradictorio con todo lo que, desde hace décadas, se viene reprochando de forma insistente al sindicalismo vasco desde distintos sectores empresariales e institucionales: tener una insuficiente perspectiva de largo plazo, defender las mejoras salariales de forma ciega y sin tener en cuenta el contexto, los efectos a medio y largo plazo, etc.

Es evidente que esta intervención "política" se vuelve sensiblemente más delicada en la medida en que se manifiesta en un posicionamiento a favor o en contra de unos u otros partidos políticos

El que las reivindicaciones sindicales vayan más allá del salario y las condiciones laborales ha sido también repetidamente planteado por EKAI Center como un objetivo estratégico no sólo de los sindicatos sino del conjunto de la sociedad vasca. Los sindicatos deben defender a sus trabajadores en la reivindicación directa de salarios y condiciones laborales pero siempre con una perspectiva de medio y largo plazo. Y ello -en nuestra opinión- implica una clara apuesta por implicarse tanto en los mecanismos de creación de riqueza como en los de distribución de la misma, puesto que todo ello está finalmente relacionado de forma determinante con la propia evolución de salarios y condiciones laborales a medio y largo plazo.

Los sindicatos vascos son probablemente, en este momento, las organizaciones sociales vascas más sólidas y más enraizadas. Que los sindicatos vascos se impliquen en el desarrollo socio-económico de este país no debería ser un problema sino, al contrario, una extraordinaria oportunidad.

Esta oportunidad no está, evidentemente, exenta de riesgos. Y el riesgo fundamental no procede -en  nuestra opinión- de pretensiones excesivas de los sindicatos vascos sino, al contrario, de posicionamientos poco ambiciosos que retraigan a los sindicatos de analizar, valorar y posicionarse frente a los mecanismos de creación de riqueza. La credibilidad y el impacto de las propuestas sindicales -tanto en el ámbito de la empresa como en el de la acción política- dependen muy directamente de que no se limiten a objetivos de distribución de la riqueza sino que sean capaces de convertirse en agentes activos de la creación de la misma. Ello no es más que trascender de un posicionamiento meramente táctico a un posicionamiento estratégico en la defensa de los intereses de los trabajadores y de sus afiliados.

Los sindicatos deben convertirse en agentes activos de la puesta al servicio de los intereses generales del conjunto de los mecanismos de creación de riqueza, del sistema educativo, de la universidad, de la innovación, del desarrollo tecnológico, del tejido productivo. Limitarse a los mecanismos de distribución es, ciertamente, importante, pero tiene un recorrido limitado y, en la práctica, significa inevitablemente dejar el poder real en otras manos.

Al contrario de lo que se ha dicho durante estos días, cuanto más ambiciosos sean los sindicatos en la reivindicación de objetivos estratégicos para los trabajadores y los ciudadanos en general, mejor. Eso sí, sin limitarse a los mecanismos de distribución y asumiendo un protagonismo creciente en los instrumentos de desarrollo económico. Y esto, en nuestra opinión, no supone menos sino -al contrario- más acción política.