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Rebajas permanentes para el turismo

21/07/2014
Un tema recurrente en la vida sindical de Hego Euskal Herria es el de los horarios comerciales. Las 0 aperturas en domingos y festivos en la CAPV son, para las grandes superficies y gobernantes, una terca realidad que se hace valer año tras año frente a sus planes de apertura. Sin embargo, como bien sabemos las y los sindicalistas, aquéllos a quienes tenemos en frente tienen muy mal perder y no cejan en su empeño de imponer la liberalización de horarios comerciales, cueste lo que cueste.

Mirari Irure

Mirari Irure, Secretaría general de la federación Zerbitzuak de ELA (Artículo publicado en Landeia nº 198)

El más reciente intento lo han camuflado de apertura al turismo, estableciendo la necesidad de regular la declaración de zonas turísticas que conlleva la liberalización total. Estamos frente a la cuarta modificación de la Ley de Actividad Comercial de la CAPV, y prácticamente todas las modificaciones han perseguido el mismo fin: proteger los intereses de las grandes superficies. Es importante recordar esto porque, ya lo decía Cicerón, el que no tiene historia siempre será un niño.
Dentro de los trámites necesarios para la modificación de la ley, se convocó la Comisión Consultiva de Comercio, órgano del que forma parte ELA. En dicha reunión, presidida por la Viceconsejería de Comercio, se expusieron las razones por las que se acometía esta cuarta modificación. Más allá de la breve mención a la ley estatal que en teoría obliga, se presentó un powerpoint sobre distintos escenarios de liberalización horaria, acompañado de datos sobre crecimiento de la actividad comercial y sobre empleo, fundamentalmente. En resumen: vuelven a tirar de las mismas mentiras.

"Quieren cargarse derechos históricos en el comercio, como el del descanso en domingos y festivos o el derecho a la conciliación de la vida laboral y familiar"

Mentiras recurrentes. Los defensores de la liberarización horaria vienen utilizando, desde siempre, una serie de argumentos que han sido ampliamente rebatidos y desmontados. No obstante, como ya hemos dicho, la Viceconsejería del Gobierno Vasco recurrió de nuevo a los mismos:
        1. Aumenta la actividad comercial: No es cierto, sólo se desplaza de día y de tipo de comercio. En Madrid, donde se abre los 365 días del año, las ventas cayeron en el comercio minorista un 4,2%, es decir, por encima de la media estatal (3,9%) –informe de la Universidad Autonoma de Madrid-,  y en grandes superficies su evolución ha sido muy pareja a la media estatal, incrementándose en un 1,5% frente al 1,4% estatal.
        2. Crea empleo: El estudio del gobierno vasco hablaba de un saldo positivo de 232 empleos. Una vergüenza hablar de semejantes datos cuando el mismo estudio reconocía la evolución desigual del empleo en función del tipo de comercio y su ubicación. La destrucción en el pequeño comercio periférico la situaban en una pérdida de más de 3.000 empleos. Un dato escalofriante. Aún tratándose de datos para nada esperanzadores, debemos señalar que la realidad supera la ficción: en Madrid, la evolución del empleo no ha sido precisamente mejor que la media estatal; más bien al contrario: una caída del 3,9% frente al 1,8% estatal, más del doble.

"Nos quieren vender derechos inventados como el derecho a comprar en domingos y festivos"

Además, si vamos a hablar de empleo no sólo hay que hablar en términos cuantitativos sino, sobre todo, de aspectos cualitativos. Nada tienen que ver los 3.000 empleos que se destruirían en el comercio minorista, donde la contratación es mayoritariamente a tiempo completo y con condiciones recogidas en convenios provinciales, con el empleo que se crearía en las grandes superficies, donde la contratación es a tiempo parcial (12 y 18 horas a la semana) y aplican un convenio estatal (el de grandes almacenes) con unas condiciones infinitamente peores.

"Vivir pendientes de nuestra capacidad de consumo es poco menos que autolimitarnos"

      3. Las y los consumidores la piden y les da libertad: en aquella reunión, la única asociación que representaba a los consumidores fue clara: la medida era contraria a sus intereses. El consumidor ya cuenta con un horario suficientemente amplio, las consecuencias de la medida acarrearían una reducción de la variedad de productos a elegir, y la desertización de las áreas urbanas de pueblos les obligaría al uso de medios de transporte. Por todo ello, se opusieron a la modificación.
De todos modos, si hablamos de turismo, habría que sustituir a consumidores por turistas. Y, sin embargo, en el propio estudio que nos presentaron se reconocía que el grueso del supuesto incremento en la actividad comercial vendría de la mano del comercio interno, y no del turismo.

"Los defensores de la liberarización horaria vienen utilizando, desde siempre, una serie de argumentos que han sido ampliamente rebatidos y desmontados"

En definitiva, una vez más, nuestros gobernantes se alinean con el poder económico para, más allá de consecuencias y resultados objetivos para el conjunto de la sociedad, llevar a cabo su plan. Hablar de horarios comerciales es hablar de modelo de sociedad, y su modelo no tiene nada que ver con el nuestro. Su máxima es: consumo luego existo. Olvidándose de que, afortunadamente, algunos y algunas pensamos.
Vivir pendientes de nuestra capacidad de consumo es poco menos que autolimitarnos. Un código de barras, en consonancia con su  propio patrón de estructura, puede terminar siendo una cárcel. Nos quieren vender derechos inventados como el derecho a comprar en domingos y festivos. ¿Qué derecho es ése? Y lo que es peor, de paso quieren cargarse derechos históricos en el comercio, como el del descanso en domingos y festivos o el derecho a la conciliación de la vida laboral y familiar.
Ante este nuevo ataque nuestra respuesta: alianzas, información y movilización. Vamos a hablar con pequeños comerciantes, consumidores y resto de sindicatos para iniciar una campaña de información que culmine en una movilización. Que hoy no se abra en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa es un ejemplo práctico del ejercicio de soberanía económica al que podemos llegar uniendo fuerzas. Bien pudiera el Gobierno Vasco aprender de este ejemplo de cara a defender sus competencias que, también en este tema, han sido vaciadas de contenido. Su silencio cómplice les delata y nosotros estamos aquí para denunciarlo. No estamos dispuestos a ser un país en rebajas permanentes. ¡Nuestro ocio no es negocio!