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Las respuestas de FIOM en Italia, Sergio Bellavita.

13/10/2014
Necesitamos llevar los convenios colectivos a todos los niveles porque sólo de esta forma podemos defender hasta el final a los trabajadores y las trabajadoras. Estos son los objetivos principales del sindicato que en esta fase tendríamos que conseguir. La idea es ¿cómo? ¿Cuál es nuestro diseño a nivel sindical?

Sergio Bellavita, FIOM (Italia). Gai Monografikoak, 47.

 Nuestro lema, es la reunificación del trabajo. Es decir, mismo trabajo, mismos derechos, mismo sueldo. Queremos intentar reconstruir todos los niveles. Con el fin de reducir costes, la empresa hace contrataciones, subcontrataciones, subsubcontrataciones. La subcontratación llega a un nivel que implica incluso la participación directa del crimen organizado en la cadena de las subcontrataciones. El Estado es uno de los agentes principales de esta rebaja máxima, de estas subcontrataciones. Algunas licitaciones tienen unas bases, impuestas por el ministerio, obligan a establecer salarios por debajo de los mínimos del convenio nacional. Hay empresas que se han rebelado contra esto, porque no pueden aplicar ni tan siquiera los mínimos contractuales.

En Italia, el mundo cooperativo es una de las herramientas con mayor precariedad.

Nuestra idea es reducir el número de convenios colectivos nacionales. Hay 400 convenios colectivos de jardinería, de los que cortan las flores. No es broma. Hay convenios de la pequeña industria, de la artesanía, y demás categorías que tienen otros tantos convenios colectivos. En FIOM tenemos ocho convenios. Por lo tanto la idea es reducir, reunificar convenios en virtud de lo que pasa en los procesos. Darle más fuerza a la iniciativa sindical e intentar unificar las exigencias. Exigencias que aunque se ubiquen en lugares diferentes, son iguales.

En la cadena de las subcontrataciones llega a participar hasta el crimen organizado.

Hay convenios para las cooperativas. En Italia, el mundo cooperativo es una de las herramientas con mayor precariedad porque obligan a los trabajadores a convertirse en falsos socios de la cooperativa. En realidad es un empleado con menos derechos que un trabajador por cuenta ajena. Necesitamos un sólo sindicato para todos estos trabajadores y que las iniciativas estén unificadas, porque de otra forma la patronal juega con estas divisiones. En muchos casos, en las luchas que se están llevando a cabo dentro de la empresa, tenemos trabajadores que se ponen en contra de otros. Esto no puede suceder. El sindicato cuando tiene una confederación que reúne diferentes categorías, tiene que contar con una herramienta unificadora.

Por otro lado, tenemos que reconstruir una legislación adecuada. En el pasado siempre nos hemos posicionado en contra de legislar un salario mínimo, porque considerábamos que reducía el poder contractual de los trabajadores. Hoy en día no lo vemos así y creemos necesario establecer un límite por debajo del cual no se puede contratar. En las empresas cooperativas de las que hablábamos, hay trabajadores con salarios contractuales de 3 euros/hora brutos. Esto claramente se ha convertido en un problema muy grave y la legislación tiene que replantearse, el salario mínimo se tiene que establecer. Los mínimos salariales del convenio nacional se tienen que convertir en ley para que nadie pueda ir por debajo de estos mínimos. No tiene que ser una iniciativa del gobierno, pero tiene que ser una iniciativa del gobierno sobre la base de una negociación con los sindicatos.

Es complicado, se trata de seguir jugando el papel de un sindicato fuerte, incluso en el ámbito del salario mínimo.

Necesitamos también un salario social, en este caso, como respuesta al paro y como respuesta a los periodos de precariedad; períodos por ejemplo, durante los cuales los jóvenes se ven obligados a aceptar cualquier trabajo para no estar desempleados. Ha habido intervenciones en políticas económicas e intervenciones en políticas públicas que se han llevado a cabo por la Troika. Ahora tenemos necesidad de nuevas intervenciones públicas en la economía, hemos de nacionalizar las grandes empresas.

En Italia tenemos el problema de ILVA, la mayor empresa de acero de Europa. Con 20.000 trabajadores, es una fábrica de muerte, que envenena y contamina la ciudad de Tarento y a lo largo de los años ha ido matando a hombres y mujeres. Miles de hombres y mujeres tienen problemas de salud, y sus hijos e hijas nacen con patologías. El dueño de ILVA está en la cárcel por corrupción, porque ha estado corrompiendo a las empresas que tenían que comprobar los niveles de salud. No quiere pagar para sanear la empresa y esto nos deja en la siguiente situación: o es el estado quien pone 7.000 millones de euros para sanear la fábrica o bien tenemos que cerrar la empresa.

Sobre la cuestión del empleo, nos queda además, plantear una reducción de horarios. Los trabajadores que tienen un empleo, trabajan cada vez más horas, con trabajos más pesados. Esto atañe a la vida laboral, sobre todo si tenemos en cuenta que en el 2050, la gente se jubilará con 74 años. La vida laboral se ha alargado muchísimo, han aumentado los horarios laborales, y se ha reducido la base ocupacional. Por lo tanto necesitamos construir un nuevo sistema de previsión social. Tenemos que intervenir también en los horarios de trabajo, porque en las empresas con mayor productividad, no se generan nuevos empleos.

Necesitamos llevar los convenios colectivos a todos los niveles porque sólo de esta forma podemos defender hasta el final a los trabajadores y las trabajadoras. Estos son los objetivos principales del sindicato que en esta fase tendríamos que conseguir. La idea es ¿cómo?. ¿Cuál es nuestro diseño a nivel sindical?

O conseguimos una mayor representación en las PYMES, o bien, no podemos soportar este proceso de involución.

En primer lugar tenemos la cuestión del asentamiento: la representación en pequeñas y medianas empresas se ha convertido en un punto existencial para la existencia del sindicato. En Italia tenemos una crisis de las empresas más grandes. Una crisis que se traduce con menos empleados y menos afiliación en las empresas. Mientras tanto, crece el número de pequeñas y medianas empresas. O conseguimos una mayor representación en las PYMES, o bien, no podemos soportar este proceso de involución.

Otros aspectos importante son el asentamiento a nivel territorial, como consecuencia de los ataques contra los derechos de los trabajadores, la necesidad de reunificar las categorías y eliminar la división histórica de los sectores. Tiene que haber una respuesta política para la reconquista, así como para la defensa de las necesidades a nivel social, el hogar, la vivienda o la seguridad social. Estos elementos son parte de la defensa de los derechos de los trabajadores, no se pueden dejar sólo en manos de los movimientos sociales y tienen que formar parte de la iniciativa del sindicato. Es cada día más difícil defender la situación en el lugar del trabajo, pero tenemos que reconquistar la situación dentro y fuera de los entornos laborales.

La patronal y el gobierno en Italia, atacan todo que llamamos salario global; está el salario directo, el salario indirecto que es el estado social y el salario inferido que era la jubilación. Se nos ha quitado todo.

La patronal y el gobierno en Italia, atacan todo que llamamos salario global; salario directo, el salario indirecto (estado social)  y el salario inferido (jubilación).

A grandes rasgos, este es el proyecto que estamos implementado a lo largo de estos años para enfrentarnos al ataque frontal del gobierno y otros estamentos. Un sindicato independiente de los partidos políticos tiene que ser capaz de mantenerse vigilante y de luchar en contra de lo que está pasando tanto con gobiernos de izquierda, derecha o centro. Es decir el sindicato no tiene gobiernos amigos, tiene sólo gobiernos con los que tiene que dialogar y conseguir algo. Tiene que ser un sindicato “de” los trabajadores, no "para" los trabajadores. Es decir, un sindicato basado en la representación en el lugar de trabajo. Llevo años de delegado sindical de base, pero las acciones se basan en las necesidades de los centros de trabajo, porque sólo de esta forma podemos enfrentarnos a estos ataques tan fuertes que ponen en tela de juicio la existencia misma del sindicato. El sindicato o vuelve ser esto en esta fase, o bien tendremos dificultades reales en conseguir aguantar frente a los ataques.