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La utilidad y la urgencia de la movilización

17/09/2012
Cuarta y última entrega de los artículos/diapos que os estamos ofreciendo para la preparación de la huelga del 26S. En ésta se subraya que todo lo logrado por el movimiento obrero ha sido conseguido gracias a la movilización. Debemo trabajar como las termitas. Las manis del 22S y la huelga del 26S son las próximas estaciones de un largo camino a recorrer.

Ver artículos anteriores:

1) Política de shock para una nueva fase de acumulación de capital

2) Ocultamiento de la enorme crisis social y democrática

3) Las medidas del 13J y la convocatoria de Huelga general

Ver presentación de diapositivas

ELA está persuadida de que solo la movilización social forzará el cambio en las políticas que necesitamos.

Vamos a por la quinta huelga general y puede cundir el desánimo, el debate sobre la utilidad. Y en gran parte es cierto: los recortes se van a seguir realizando y queda un largo camino

Pero el movimiento obrero ha conseguido cambios en el ámbito de las políticas públicas cuando ha conseguido, por la movilización, que la clase política haga suya sus demandas. A día de hoy, la clase política sólo presta oídos a lo que dice el poder económico

con todo, debemos dar importancia a lo que está sucediendo en diversos países de Europa

En Francia casi el 40% de la gente vota en primera vuelta a fuerzas “no tradicionales”

En Grecia fuerzas como de izquierda se hacen fuertes

En Islandia se ha procesado a los causantes de la crisis y están en proceso constituyente

Las políticas de shock también van a producir “vacíos” de estado, crisis de legitimidad enormes entre las fuerzas políticas que las apoyan... La nuestra es una lucha civilizatoria: reclamamos que la economía debe estar al servicio de las personas, y por lo tanto, subordinada a la política y no al revés, como sucede ahora.

Quizá la imagen de las termitas nos valga... Aparentemente un mueble es sólido, hasta que un día, un pequeño golpe es suficiente para hacerlo desaparecer porque de manera silenciosa, invisible e inapreciable las termitas la han ido desgastando durante mucho tiempo. Hoy la correlación de fuerzas no da, pero dará...

No es una cuestión menor, cuando llegan malos tiempos, reforzar y reafirmar la identidad colectiva. Afirmar un nosotros ante tanto atropello y decir colectivamente que no estamos de acuerdo. Quizá hoy no podemos cambiar las cosas, pero al menos gritamos que nosotros no queremos cambiar. Como decía Benedetti: “el proyecto es joderles el proyecto, seguir siendo nosotros...”

Hemos hecho cuatro grandes huelgas generales. Para ello hemos podido contrarrestar en nuestro ámbito estamos de opinión aparentemente hegemónicos contra la huelga general. Hemos sido capaces de generar opinión en las empresas, en la calle, entre los amigos… Si no, no se explica el exito de las anteriores convocatorias. Y hemos logrado niveles de movilización muy importantes.

Tenemos que hacer del día 26-S un gran día, un gran paro y una gran movilización.

Para decir NO a estos recortes y a los que vienen, a las políticas que no hacen sino agravar la crisis

Para decir que es posible abordar la crisis de otra manera, y dar prioridad a las situaciones de emergencia social que se están generalizando

Para cargar los costes de esta avería sobre los auténticos responsables

Para plantear alternativas laborales y sociales

Para ir fortaleciendo un espacio social y sindical alternativo, no subordinado,

Para fortalecer la referencia de lucha

Un legado de lucha

La huelga nos vincula a la mejor tradición obrera combativa y nos une a todos los que hoy luchan

Por un día damos oxígeno a mucha gente que está luchando desde hace meses con huelgas, EREs, cierres, conflictos, concursos, negociaciones colectivas…

Con la huelga dejamos un legado y un modelo de lucha para las futuras generaciones de trabajadores y trabajadoras. Tenemos que hacer una pedagogía de la lucha, que deberá continuar durante años

MARCHEMOS, GRITEMOS, PROTESTEMOS...
QUE CUANDO SE ESCRIBA LA HISTORIA
DE ESTE TIEMPO QUE NOS TOCO VIVIR
SE SEPA QUE NO ESTUVIMOS DE ACUERDO
(Raúl González Tuñón)