La reforma laboral no se para en el BON

2013/03/19
El departamento de Trabajo del Gobierno de Navarra ha paralizado la publicación en el BON de tres convenios sectoriales, el de la Construcción, Gestión deportiva y Comercio de Alimentación. El motivo: que el contenido de los convenios sectoriales tras la última reforma laboral no pueden considerarse de mínimos. Es decir, que el convenio sectorial provincial, en las cuestiones fundamentales, pasa a ser una recomendación y no una obligación para el empresario (Art. 84.2 del ET).

Artículo publicado en Diario de Noticias 14/03/2013

Mitxel Lakuntza, Coordinador de ELA en Nafarroa

Tras esta decisión, UGT, CCOO y LAB, así como varios partidos políticos, han exigido al Gobierno de Navarra la inmediata publicación de estos convenios bajo el argumento de que se está obstaculizando una fórmula que permite hacer frente a las limitaciones de la reforma laboral. Es evidente que no es así. La mera publicación en el BON no puede recuperar las garantías que los sectoriales tenían antes de la reforma laboral, y por tanto estas declaraciones son más una pose que una exigencia real.

El Gobierno de Rajoy diseñó la reforma de negociación colectiva para conceder a la patronal una ansiada reivindicación: poder rebajar salarios y empeorar el resto de condiciones de trabajo. Para ello, destrozó la estructura histórica de la negociación colectiva basada en convenios sectoriales que eran una garantía mínima, y los de empresa, que los usábamos para mejorar esos mínimos.

ELA firma convenios sectoriales, eso sí, convenios con contenidos (generalmente logrados tras conflicto)

Tras estas modificaciones las consecuencias son ya visibles. La situación de la negociación colectiva sectorial en Navarra, con mayorías de UGT y CCOO en prácticamente todos los sectores, deja una foto de convenios sin garantías y sin contenidos. Convenios que no tienen otro objeto que acompañar la caída salarial y aceptar la reforma laboral.

El debate no está, como algunos pretenden hacer creer, en que ELA está contra los convenios sectoriales. De hecho, ELA firma convenios sectoriales, eso sí, convenios con contenidos (generalmente logrados tras conflicto), y sin ocultar a nuestra gente algo muy importante: que ese convenio puede ser incumplido por las empresas y que la única opción con garantías de aplicación es el ámbito de empresa.

Entonces, si son tan evidentes las consecuencias de la reforma, si se carece de una correlación de fuerzas en estos sectores, y, si como consecuencia, la patronal tiene controlada de arriba a abajo la negociación sectorial... ¿Por qué algunos sindicatos se empeñan en continuar basando principalmente su estrategia en sectores donde no puede combatirse la reforma?

Una estrategia de ficción sindical

Parte de la explicación reside en la incapacidad de las organizaciones para adaptarse a un nuevo escenario, mucho más duro, mucho más desequilibrado. Ahora, más que nunca, la efectividad y la aportación del sindicato comienza desde abajo, desde cada centro de trabajo, y no desde la lejanía de las mesas del diálogo social. Una incapacidad para adaptarse que, en el caso de UGT y CCOO, suele explicarse muy claramente por la falta de autonomía financiera de estas dos organizaciones.

La necesidad de agarrarse al diálogo social tiene su origen en esas limitaciones organizativas y dependencias económicas.

La negociación de los convenios sectoriales en Navarra ha estado incluida dentro del mal llamado diálogo social entre UGT, CCOO y la CEN. El pasado junio, solo unos meses después de la huelga general del 29-M, firmaban un acuerdo en Navarra en el cual las partes ponían en valor el convenio sectorial y se comprometían a darle prioridad sobre el de empresa.

El nuevo tiempo exige cambios, exige renovación sindical si queremos ser efectivos en la defensa de las condiciones de los trabajadores/as.

Es evidente que los firmantes sabían perfectamente que eso no es posible, pero en el caso de UGT y CCOO, quieren trasladar la utilidad del sindicato, no ya como herramienta para la organización de los trabajadores, sino para legitimar una estructura dirigida a conseguir una interlocución y acuerdos con una patronal que ya tiene todo por ley. Una utilidad que se pretende lograr firmando, a cualquier precio y relativizando los contenidos, convenios sectoriales como mal menor ante su desaparición. Mintiendo a los trabajadores si hace falta diciéndoles que la publicación en el BON es suficiente para esquivar la reforma.

De hecho, estos dos sindicatos se han visto obligados a modificar esta pasada semana los contenidos que ellos mismos habían firmado en esos convenios para que pudieran ser publicados y entren en vigor. La modificación se ha hecho para establecer que el convenio sectorial no puede impedir que en las empresas se acuerde por debajo.

Preparar la respuesta sindical para tiempos difíciles

El nuevo tiempo exige cambios, exige renovación sindical si queremos ser efectivos en la defensa de las condiciones de los trabajadores/as.

Preparar en definitiva el sindicato para la defensa colectiva, organizándonos empresa por empresa, grande y pequeña, porque esa es la mejor manera de desobedecer la reforma laboral, abriendo ámbitos de negociación y confrontación para conseguir convenios que obliguen al empresario a aplicarlos.

Es lo que se llama blindar nuestros derechos empresa por empresa (algo que todavía la reforma no prohíbe), y que además, por duro que sea, no podemos engañarnos, será solo posible en aquellas empresas donde se generen las condiciones de sindicalización suficientes para evitar que el empresario decida unilateralmente sus condiciones.

Insisto: no es una opción, es la única forma posible de hacerle frente a una reforma tan agresiva. Centro a centro, empresa por empresa. Puede que sea más fácil alimentar una ficción, seguir reivindicando el convenio sectorial bajo el argumento que da cobertura a todos los trabajadores obviando intencionadamente la realidad. Pero cuando se hace eso, lo que se hace es mentir a los trabajadores, ocultándoles que el convenio sectorial no cubre ni a muchos ni a pocos trabajadores, sino a los que el empresario quiera.

En definitiva, seguir actuando como si la reforma laboral no existiese es una irresponsabilidad que solo contribuye a desmovilizar a los trabajadores. Creer que el principal problema que tiene la negociación colectiva en Navarra es la publicación en el BON de estos convenios, más que una ingenuidad, es el resultado de la incapacidad de algunas organizaciones para adaptarse a tiempos más difíciles.