La pobreza energética, una realidad en Hego Euskal Herria

2016/05/03
El nivel de pobreza y las diferencias sociales están creciendo los últimos años. Es el caso de los países de la OCDE actualmente el nivel de pobreza y la diferencia entre ricos y pobres es la mayor de los último 30 años. Por otro lado, la ACA ha publicado su análisis de la tan pocas veces mencionada pobreza energética. En el mismo, se constata que este tipo de pobreza la sufre una parte considerable y significativa de la población.

Boletin 48Publicado en el boletín 48 del Gabinete de Estudios del sindicato ELA

UNICEF, organización que mide la pobreza infantil en base a la renta familiar, la educación, sanidad y satisfacción de los propios menores, constata que la situación de los niños y niñas del Estado español es grave y se ha visto complicada aún más por la política de recortes aplicada entre 2010 y 2013 (con las que se han reducido las partidas de gasto público destindas a infancia en 6.300 millones de euros): hoy en día, el 36% del colectivo está en riesgo de pobreza o exclusión. Además, en palabras de la organización "una creciente porción de población se ha quedado al margen del bienestar, seguridad y oportunidades de las que disfruta el resto de la sociedad".

Por otro lado, la ACA ha publicado su análisis de la tan pocas veces mencionada pobreza energética. En el mismo, se constata que este tipo   de pobreza la sufre una parte considerable y significativa de la población. Y pese a haber serias dificultades para efectuar la medición, afirma que en Hego Euskal Herria 242.000 personas destinan más del 10% de su renta a afrontar los gastos de energía, como muestra la siguiente tabla.

Pobreza Energetica

Además, 138.000 personas no pueden mantener en invierno la temperatura del hogar y 121.000 se atrasan a la hora de pagar las facturas de energía. El dato más llamativo es el que 348.000 personas sufren: tener humedades, goteras o podredumbres en el hogar, lo que sufre una de cada ocho personas (12,3% de la población).

La recomendaciones en este sentido son diversas (se proponen para instituciones y diferentes niveles de gobierno, empresas de energía y otras organizaciones), entre las que destacan: rehabilitación energética de los edificios con enfoque de pobreza energética, reformular el bono social, mejorar las ayudas, evitar los cortes de suministro, aprovechas la micro eficiencia, fomentar la formación en cuanto a consumo y energía, y mejorar la transferencia y uso de la información estadística.