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La ciudadanía navarra exige un cambio social de fondo

09/07/2015
Mitxel Lakuntza e Imanol Paskual destacan la CADA VEZ MAYOR PRESENCIA  de ELA en Navarra al tiempo que advierten que no habrá cambio político real sin cambio social

Mitxel Lakuntza, Imanol Paskual, Landeia nº 206

Mitxel Lakuntza e Imanol Paskual, coordinador de Navarra y responsable de elecciones sindicales, respectivamente,están satisfechos.

Y no es para menos. Los resultados de las elecciones sindicales demuestran que el mensaje de ELA cala también en la comunidad foral, y nos van a situar muy cerca del 22%, nuestro máximo histórico. Lakuntza y Paskual destacan el valor cualitativo de una representatividad muy homogénea en el conjunto del territorio, lograda con enorme esfuerzo militante en un contexto con adversidades añadidas para nuestra organización. En relación con los nuevos tiempos que vive Navarra, ambos sindicalistas se muestran expectantes. “ELA, como la mayoría de la sociedad navarra, ansiaba el cambio político. Las estructuras del régimen todavía siguen ahí, pero perder de vista a Barcina y UPN es toda una satisfacción. Nuestra labor ahora es estar vigilantes para que ese cambio no se convierta es una mera alternancia de siglas”, explican. En ese sentido, Lakuntza y Paskual adelantan que ELA seguirá haciendo propuestas y movilizándose hasta conseguir un cambio de políticas. “La ciudadanía navarra exige un cambio social de fondo”, rubrican.

¿Qué valoración hacéis del periodo concentrado de elecciones sindicales?

La dinámica ha sido muy positiva: hemos crecido tanto en 2014 como en 2015. Ha sido un buen periodo concentrado, logrando resultados históricos, y preveemos rozar el 22% los próximos meses. Ahora estamos por encima del 21,80%.

Los resultados de ELA en Navarra demuestran la importancia del trabajo organizado, hecho con anticipación, y la cada vez mayor receptividad al discurso de ELA. Sin olvidar que no tenemos ninguna calva en el territorio: estamos por encima o muy cerca del 20% en todos los sitios.

Resumiendo, destacaríamos tres aspectos. El primero, que hemos andado muy bien en concurrencia de comités de empresa donde no teníamos presencia. El segundo, que nos hemos convertido en el segundo sindicato en la Administración navarra, subiendo sensiblemente tanto en número de delegados/as como en número de votos. Y el tercer elemento que destacaríamos, por su importancia simbólica, es haber logrado representación en VW, algo que se había convertido en una asignatura pendiente.

Rondamos el 22% de representación en Navarra, una cifra importante pero lejos de los niveles de representación que tenemos en el resto de Hego Euskal Herria ¿Qué hace falta para que demos el gran salto?

Hay que dar un gran valor a ese casi 22% de representatividad en Navarra, tomando en cuenta que el primer sindicato, la UGT, esta en el 27%. Somos la primera fuerza en Industria en Iruñea; somos la primera fuerza del Norte de Navarra; en el periodo concentrado hemos entrado en 21 comités de empresa en los que no estábamos... Son datos para estar satisfechos y mirar el futuro con optimismo y, al mismo tiempo, siendo conscientes de que nuestro límite somos nosotros mismos y nuestra capacidad de mejorar a nivel organizativo, sobre todo en el trabajo en la empresa.

La realidad de nuestro territorio no tiene nada que ver con la de la CAPV. Aquí al régimen franquista le sucedió otro, heredero del anterior, que se ha dedicado durante 40 años a tejer toda una red de clientelismo que ha visto a ELA como un enemigo a batir.

Navarra es más plural sindicalmente de lo que a simple vista pudiera parecer. De hecho, el sindicalismo al alza es el sindicalismo reivindicativo.

En Navarra los cambios son muy lentos, a nivel social, político o sindical. UGT y CCOO han tenido –hasta ahora, al menos– toda la maquinaria a su favor: subvenciones, apoyo patronal y gubernamental... Son parte del régimen y percibidos como apuntalamiento del mismo.

Y, sin embargo, van camino de no representar, entre los dos, al 50% de los trabajadores y trabajadoras navarros/as. Es decir, los que no somos UGT y CCOO nos acercamos ya a ese 50%. Y en Navarra, durante años, hemos sido invisibilizados, como si no existiéramos. Son cambios muy lentos, pero lo significativo es que el sindicalismo en alza somos ELA y LAB.

ELA no ha sido solo marginada y excluida, los casos de persecución sindical contra nuestra organización son numerosos.

ELA no ha estado en los órganos de participación institucional, pero hemos estado en la calle y en las empresas, donde realmente importa y queremos estar. En estos años de crisis, hemos estado haciendo frente a los EREs, organizando la respuesta, movilizaciones y huelgas generales.

Respecto a la persecución sindical... No lo decimos sólo nosotros. En Koxka y Cementos Portland, los Tribunales han acreditado judicialmente que hemos sufrido persecución sindical. Y en el caso de Portland se produce en una empresa en la que el presidente del comité es el actual secretario general de UGT Navarra. El nivel de implicación de esta gente con el poder económico y político no tiene límites.
La presencia del sindicato y la labor de la militancia se hace más méritoria en función de la adversidad.

La representatividad no es un fin en sí misma. ¿Qué acción sindical quiere llevar a cabo ELA?

El objetivo es sindicalizar las empresas para dinamizar la negociación colectiva y      conseguir un mayor número de convenios. Una de las grandes aportaciones de ELA al escenario de Navarra ha sido hacer visible una realidad que se ha querido ignorar.

En Navarra se da la curiosa circunstancia de que parece que la reforma laboral no existe. UGT y CCOO firman con la patronal navarra (CEN) convenios sectoriales sin mayor problema pero, paradójicamente, la precariedad y la pobreza se extiende en nuestra comunidad a pasos agigantados. Y eso es debido a que están firmando convenios que incorporan los elementos más regresivos de la reforma laboral.

La aportación de ELA en Navarra es contar a la gente la verdad, sin discutir la adversidad pero sin inventarnos una realidad idílica que no existe. Trabajamos para blindar convenios de empresa ante la reforma.

Habéis conseguido irrumpir en los comités con ese discurso.

Como decíamos al principio de la entrevista, ELA ha entrado en 21 comités de empresa en los que no estábamos. Es un dato importantísimo que abre un campo de trabajo inmenso.
ELA está demostrando que es posible plantar cara a la reforma laboral y que es posible blindar los convenios. Buen ejemplo de ello es el trabajo de nuestra sección sindical en la empresa auxiliar de automoción, SAS. Nuestros militantes demuestran en el día a día que es posible hacer otro sindicalismo y otra negociación colectiva distinta a la de los sindicatos del régimen.

Llama la atención los buenos datos de afiliación que estáis consiguiendo en un contexto de crisis…

A pesar de la crisis y la enorme destrucción de empleo que hemos sufrido, llevamos ya dos años en cifras de afiliación positivas. Este incremento demuestra que hemos estado muy cerca de los problemas, que pisamos empresas y calle.

Este dato, más los resultados electorales, va a marcar nuestro trabajo a corto y medio plazo: entrar en las empresas, sindicalizar las secciones sindicales y elaborar planes de actuación. En definitiva, más y mejor organización. Nuestro reto a futuro es ir consolidando altas en secciones sindicales a través de planes de trabajo.

En este repaso de cómo está la organización, no podemos olvidar el gran éxito de ELA en 2014: la aprobación por el parlamento navarro de la ILP, algo que en la CAPV está en el aire...

Es, sin duda, una de las aportaciones más importantes en la historia del sindicato en Navarra. Ha sido un gran éxito garantizar por ley las condiciones laborales de los/as trabajadores/as de las subcontratas públicas. Estamos hablando de miles de personas. Ahora, tenemos que estar vigilantes para que este importante paso se haga efectivo.

El proceso llevado a cabo con la ILP ha demostrado la capacidad de iniciativa e innovación sindical de ELA.

En una entrevista de coyuntura como ésta es imposible obviar el nuevo tiempo que está viviendo Navarra.

El régimen que ha manejado nuestra comunidad durante los últimos 40 años ha perdido la mayoría política. Es una muy buena noticia; pero no suficiente. El cambio todavía no ha llegado, el cambio hay que hacerlo. En una charla que recientemente dio aquí David Fernández, activista y parlamentario catalán de las CUP, advirtió que la euforia es el principal enemigo de la izquierda. Estamos de acuerdo.

ELA espera que el nuevo escenario surgido tras las elecciones del 24 de mayo se traduzca en una fase de profundo cambio político y social en Navarra. Estamos ante una oportunidad histórica para poner fin a las políticas que han apostado por los recortes, el despilfarro, el clientelismo y el ataque a la realidad vasca de Navarra.

ELA cree que la primera lectura política que debe extraerse es el fracaso de un modelo político, el de UPN-PP y también del PSN, en el que la política (fiscalidad, presupuestos...) ha estado a disposición de los intereses de las élites (económicas, empresariales, religiosas, etcétera), en claro perjuicio del conjunto de la ciudadanía navarra.

No puede pasar inadvertido, tampoco, que la derrota del 24 de mayo es también la derrota del llamado diálogo social. La ciudadanía navarra ha dado la espalda a los partidos que más abiertamente han impulsado la red clientelar tejida en favor de los sindicatos UGT, CCOO y de la patronal CEN.

ELA ha hecho llegar a los partidos políticos navarros sus propuestas para el cambio político y social. ¿Cuáles son los ejes?

En primer lugar, la democratización de las estructuras políticas e institucionales, impulsando la participación y dando fin al clientelismo. En segundo lugar, una política social favorable a las clases populares, lo que supone un cambio radical de las políticas presupuestarias y fiscales. Y, en tercer lugar, el fin de una política de hostigamiento contra la realidad vasca de Navarra en todas sus expresiones (educación, medios de comunicación, lengua…).

Creemos que ha llegado la hora decisiva para que los programas políticos tomen protagonismo. Por ello, urgimos a los partidos partidarios del cambio a acordar unos contenidos programáticos que permitan desde el primer momento identificar las diferencias entre el pasado régimen y la alternativa demandada por la sociedad navarra. Una política que, en definitiva, tenga como prioridad combatir la creciente desigualdad y el desempleo. Eso solo será posible si se confronta con el régimen y se desmantela el sistema clientelar que han montado durante décadas.

¿Qué sensaciones tiene ELA tras las reuniones mantenidas con los partidos políticos?

Estamos expectantes. Lo decimos porque estamos comprobando en nuestras reuniones con los partidos que la preocupación social no está en los términos en que nos gustaría. La ciudadanía quiere un cambio real de fondo, no sólo en las formas.

En ese sentido, ELA se marca el reto de contribuir a que el cambio social sea una realidad en Navarra. Estaremos vigilantes para que no se dejen de lado los temas sociales y laborales. Y eso será posible si hay capacidad de movilización: la movilización social ha jugado un papel determinante para que el cambio llegue y lo tiene que seguir jugando.

Algunos ya han dejado claro el alcance del cambio al que están dispuestos... La Confederación Empresarial Navarra, tras años de exclusión, ha invitado a ELA y LAB a sumarse al diálogo Social...

Es evidente que la situación de exclusión de ELA y LAB en los órganos de participación institucional era una aberración, pero no es el principal problema. El problema es el modelo en si mismo. ¿Qué cambio va a haber si no se revisan todas las estructuras clientelares? Hay que cuestionar el modelo de relaciones sociolaborales que se ha montado: derogar el Consejo de Diálogo Social, el Plan Moderna, los Planes de Empleo, y revertir a lo público todo lo dejado en manos de los participantes en el diálogo social: vivienda, inmigración, salud laboral, formación continua...

El próximo Gobierno ya tiene por dónde empezar. Sólamente con hacer caso a las recomendaciones de la Cámara de Comptos sobre la perversión de este modelo se darían pasos importantes.