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Inseguridad "Flex" en el mercado laboral

03/10/2019
Es probable también, que alguien del tercer turno con jeto de “the walking dead”, estuviera reflexionando si realmente lo de currar de noche merece la pena por un mísero plus, cuando sabe, que no existe alternativa, ya que, necesita el trabajo. Porque lo de vender tu fuerza de trabajo se trata de eso…

Endika Peñalosa, delegado de ELA

El capitalista, para acumular capital, necesita explotar fuerza de trabajo. Para ello, el trabajador vende fuerza de trabajo suya, y el capitalista para conseguirla, la compra”.

Jon Las Heras, profesor de la UPV, comenzó su intervención [en la jornada Nueva Cultura de Empresa, viejo Caballo de Troya] con una teoría muy propia de “El Capital” de Karl Marx. No recuerdo las palabras exactas, pero básicamente venía a decir eso. Me pareció una muy buena manera de explicarle a un compañero en qué consiste eso del trabajo asalariado.

Mediante frases y eslóganes motivantes trata de persuadir a trabajadores, supuestamente embarcados todos en un mismo tren, con el objetivo de volverse todos y en su conjunto más efectivos

Pero existe una nueva forma de pensamiento o doctrina si se me permite expresar, muy ligada a la denominada era 4.0. y empeñada en aparentar todo lo contrario. En la que lo que significa ir al tajo debes interpretarlo de otra manera. La llamada “Nueva cultura de empresa”. Obcecada en aparentar que el trabajo debe tomarse como algo vocacional y no como un medio para satisfacer las necesidades en el ámbito personal, donde, por encima de todo, se encuentra la empresa. Mediante frases y eslóganes motivantes trata de persuadir a trabajadores supuestamente embarcados todos en un mismo tren, con el objetivo de volverse todos y en su conjunto más efectivos. Mientras el patrón de turno intenta explicar la teoría del trenecito o de la trainera –según convenga– al trabajador de alguna multinacional, varios de los trabajadores se encuentran frente a una de las cintas viendo la mercancía pasar al estilo Charles Chaplin para que lo de producir sea un no parar. Es probable también, que alguien del tercer turno con jeto de “the walking dead”, estuviera reflexionando si realmente lo de currar de noche merece la pena por un mísero plus, cuando sabe, que no existe alternativa, ya que, necesita el trabajo. Porque lo de vender tu fuerza de trabajo se trata de eso… de explotar tu cuerpo a cambio de salario, ya sea de forma física o mental, para que lo que genere el capitalista sea eso… más capital. Sobre todo en la empresa multinacional.

Del mismo modo, forma gente y la manda al paro, rompe su continuidad en la empresa y la vuelve a contratar

Parece ser, que el cambio tecnológico y la globalización, provocaron en distintos países (sobre todo europeos) la necesidad de adaptar el mercado laboral a una nueva era, colocando el famoso modelo danés denominado “Flexiseguridad” encima de la mesa y que tan arraigado se encuentra hoy a la ya mencionada nueva cultura de empresa. La flexiseguridad, trata de flexibilizar el mercado laboral, favoreciendo tanto la destrucción, como, la creación de empleo, y ofreciendo a cambio una alta protección al desempleado junto a la posibilidad de renovarse mediante formación, todo ello, con la finalidad de adaptarse a los tiempos venideros. Muy lejos de aquel modelo danés, quedó la famosa Reforma de Rajoy que tan bien define la Wikipedia: “El contenido de la norma no parece ajustarse a ninguno de los paradigmas del concepto”, más claro no se puede decir… Una serie de herramientas fueron otorgadas a la patronal con el fin de flexibilizar las empresas. En lo concerniente a la seguridad de los trabajadores, la cosa quedó sin concesión alguna junto a una elevadísima desprotección. Es decir, lo que se dio, supuso un auténtico retroceso en lo que a calidad de vida y derechos laborales se refiere, todo ello, bajo la excusa de ser mayormente competitivo. Por eso, hoy nos encontramos con despidos más baratos, con la posibilidad de remover calendarios al antojo de las empresas, contratos más precarios y ninguna garantía de ser respetados los derechos de los trabajadores. En lo concerniente a la flexiseguridad, carta blanca a aplicarla e interpretarla cada empresa a su manera.

Lo que depende de ti, es dejarte engañar, o no; pasar por el aro, o no, y decidir organizarte con tus compañeros para mejorar tus condiciones de trabajo

Ahora la nueva empresa multinacional hace y deshace casi a su antojo. Tan pronto te desmonta una empresa que históricamente ha logrado labrar unos derechos laborales dignos, y al tiempo, te monta otra al lado y los abarata. Del mismo modo, forma gente y la manda al paro, rompe su continuidad en la empresa y la vuelve a contratar. En consecuencia, te han formado en el trabajo, te han echado del trabajo y te han vuelto a contratar en el trabajo. Esto, para mal, siempre ha existido, solo que, ahora debe interpretarse a grandes rasgos de otra manera. Más claro, de forma unilateral la empresa ha puesto en marcha su propio concepto de flexiseguridad (porque se ha modernizado) aplicando el denominado triángulo de oro a nivel interno y activando sus tres pilares básicos: Mercado laboral flexible; Política de formación y Protección por desempleo (para el que tenga cotizado lo suficiente). La falta de estabilidad ha aumentado hasta alcanzar números inadmisibles, y por todo ello, tienes que sentirte agradecido, no sé si me explico… Por ejemplo, el nivel de precariedad que alcanza el contrato a Tiempo Parcial es prácticamente inadmisible, y el capitalista tira muy bien de ello. La vuelta de tuerca que sufrió este contrato a finales de 2013 fue en mi opinión una auténtica estafa. Todo esto forma parte de un plus de concesiones otorgados a la patronal a base de reformas. Una forma de fomentar, tanto el fraude, como, la precariedad en la contratación mediante un instrumento legal. Una forma legal de promover el abuso, el chantaje y debilitar a los trabajadores haciéndoles sentir vulnerables debido a su pésima condición en el contrato. Esa falta de calidad existente en el trabajo es la que se encarga de maquillar muy bien aquello de lo que estamos hablando y denominamos “Nueva cultura de empresa”, bajo la excusa del “ser emprendedor” y su discurso de superación. Un discurso humano, emotivo… poniendo como ejemplo a deportistas y personas que llegaron desde lo más bajo a lo más alto. Ese tipo de mensajes que a todos nos gusta e incluso necesitamos. De forma contradictoria, todos los días vemos ejemplos de superación humana intentando atravesar el mediterráneo. Gente que arriesga su vida con el fin de prosperar y salir de la miseria superando desmesuradamente la ficción. Ese tipo de historias no valen, es como si viviéramos acomplejados.

El objetivo es claro, producir y competir, y en este mundo capitalista no hay sitio para el sindicato. El sindicato es rancio, poco atractivo… de eso va la nueva cultura de empresa, de intentar convencer sobre todo al que más en precario se encuentra que su situación de mala calidad depende de él mismo, y que en base a los meritos que haga, le irá bien en la empresa. Una forma de individualizar, de dividir –Tu hazme caso a mi– te dirá el jefe… Yo digo, que tus condiciones laborales no dependen de ti, ni del sindicato… dependen de la empresa que te las está implantando o imponiendo, según lo quieras ver. Lo que depende de ti, es dejarte engañar, o no; pasar por el aro, o no, y decidir organizarte con tus compañeros para mejorar tus condiciones de trabajo. Fortalecerse a nivel colectivo, esa es la base. Tú decides, el retroceso ha sido claro ¿Cuánto tiempo tardaremos en recuperar lo perdido?

El capitalista, para acumular capital, necesita explotar fuerza de trabajo. Para ello, el trabajador vende fuerza de trabajo suya, y el capitalista para conseguirla, la compra. No obstante, los poderes gubernamentales, otorgando al capitalista las herramientas necesarias, hacen que el trabajador se vea obligado a vender su fuerza de trabajo cada vez en condiciones más baratas. A partir de aquí, lo que depende de ti… es dejarte engañar, o no.

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