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Hacer frente a Maroto, peleando por los derechos universales

30/12/2014
¿Por qué la gente termina pensando que Maroto tiene razón?; esto sucede porque hemos perdido el concepto de universalidad; los derechos son cada vez menos derechos, los estamos difuminando en asistencialismo; pedir “por favor deme una ayuda” es muy diferente a decir “tengo derecho”. Aquí unas pinceladas de la charla que nos dio Mikel Mazkiaran (SOS Arrazakeria) en Gasteiz el 18 de diciembre.

En el tema migratorio la acogida no es el tema central, lo principal es la gestión de la diversidad. Los flujos migratorios ya se han estabilizado. La gran mayoría de los inmigrantes están regularizados. Existe mucha variedad, y en este sentido el panorama europeo es muy complicado.

En el asunto migratorio hay que fijarse en las politicas migratorias europeas. Son unas políticas muy rígidas que no sirven para regular. Esa rigidez choca con la realidad. Los flujos migratorios tienen su propia regulación, se autorregulan. En este sentido Europa sigue centrandose en el control migratorio en lugar de centrarse en la gestión de la diversidad. Y ese control se hace desde los estados.

Cameron dijo que tenemos que regular la circulación de los ciudadanos europeos. Lo dice pese a que la OCDE y otros organismos no paran de repetir que los inmigrantes contribuyen más de lo que reciben del estado. No importa, el discurso va por otro lado, va por el lado de recortar derechos.

En ese sentido xiste también el peligro del nacionalismo económico, no es novedoso. Ya en 2009 el laborista Gordon Brown dijo “los puesto de trabajo de Inglaterra para los ingleses”.

Cameron no se inventa nada, hace a escala europea lo que la Union Europea hace a escala extraeuropea: poner las cosas dificiles para desalentar a la gente que quiere venir de fuera. Sólo se quiere la inmigracion cualificada.

Esa política genera un discurso donde la gestión de la diversidad desaparece y donde se subraya la importancia del control. Eso es lo que interioriza la gente y el gobernante se queda sin poder salirse del guión. Una prueba: en 2004 el 80 % del gente en la CAV aceptaba que vinieran inmigrantes para trabajar, en 2012 solo el 36% lo acepta y el 40% está en contra. Antes de que Maroto hiciera su experimento, el 57% de la población de la CAV pensaba que los inmigrantes acaparaban las ayudas sociales (dato de 2013). Esto supone para nosotros un reto.

Tenemos un sistema social donde hay escasez de recursos cuando la demanda es mayor. Esto genera confrontación. ¿Quién tiene acceso? ¿Quién vino primero? Esto sucede porque hemos perdido el concepto de universalidad. Perder eso ha sido lo que ha generado los problemas que estamos viviendo. Hay que recuperar el concepto de universalidad de los derechos para buscar la solución a lo que está ocurriendo.

¿Por qué la gente termina pensando que Maroto tiene razón? Hay que analizarlo. Cuando se pierde la universalidad se abre barra libre para hacer grupos. ¿Quién tiene derecho y quién no? Los derechos son cada vez menos derechos, los estamos difuminando en asistencialismo, y ojo con esto, porque cuando esto sucede acabamos pidiendo “por favor deme una ayuda”, que es muy diferente de decir “tengo derecho”.

Perdida la universalidad, estoy perdiendo muchas batallas. Si el derecho se convierte en asistencialismo entramos en frases como: ¿Usted por qué gasta tanto? Los sectores excluidos suponen un gasto importante, ¿por qué tenemos que hacerlo? Cada uno tiene lo que se merece.

Si perdemos el concepto de derecho universal entramos en este terreno. Si tenemos que jugar en este terreno, ¿qué papel juega el inmigrante? El papel del último que ha llegado. Existe mucho temor, hay una sensación de riesgo, y para resguardarse surgen banderas que nos dan seguridad, y una de ellas es el repliegue identitario. “Yo estaba aquí antes”. A partir de ahí se abre la Caja de Pandora. Es muy peligroso.

Es lo que ha sucedido con lo de Maroto. Eso es populismo de manual: utiliza el tema de que los inmigrantes acaparen las ayudas sociales (más de la mitad de la población considera que es así) para mejorar sus resultados electorales.

Esto lo sabemos. Podemos decir “que malo es...”. Pero ¿qué hacemos? Eso es lo que me gustaría plantear. ¿Cómo hacer frente a esto? ¿Que se puede hacer desde un sindicato como ELA? En mi opinión lo más importante es reclamar la universalidad. Desde ahí se puede hacer frente, al menos en el plano del discurso, a lo que sucede. Y no entro en la batalla de los datos, voy más allá.

Los derechos son universales, la inmigración es un elemento con el que tenemos que vivir. Etnificar una ayuda es un desastre. Hacer grupos no nos lleva a ninguna parte. Los expertos dicen que hay que dignificar el sistema de ayudas sociales, y entrar en la batalla de separar grupos no lleva a nada bueno.

Como sindicato hay que reclamar estas cosas. Cargándose el sisetma de ayudas sociales perdemos todos, porque es entrar en el terreno de la exclusión. Hay que pelear por los derechos universales. Hay que hacer una labor pedagógica que no es nada fácil.¿Cómo explicar en la fabrica, en el taller al compañero de trabajo que lo de la prioridad nacional no tiene sentido? Si defendemos el derecho universal, eso no tiene sentido. Cómo transmitir eso, cómo hacer esa pedagogía... es un reto tremendo. Pero es el camino que tenemos que recorrer.