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Formica: vamos a luchar hasta el final

16/11/2012
Ha habido casos en los que al volver de vacaciones los trabajadores llegan a su puesto de trabajo, miran alrededor y no ven nada, hablan y sólo escuchan el eco de su voz: el empresario se ha llevado toda la maquinaria a otra planta. En Formica los trabajadores se han adelantado a la empresa y desde el 17 de septiembre están encerrados en la fábrica.

Unai Oñederra, Fundación Manu Robles-Arangiz

El presidente del comité José Luis Vélez (ELA) fue claro en el comité europeo de Inglaterra: “No vais a sacar ni un tornillo de la fábrica de Galdakao”. Al interprete y a estas alturas amigo de Vélez le salían las lágrimas “no os pueden hacer esto”. El presidente del comité de la fábrica de Valencia también se le acercó admirado “si yo digo eso, en Valencia nos echan a todos a la calle”.

Iñaki San Vicente, trabajador de Formica y afiliado de ELA sonríe cuando escucha las palabras del valenciano “lo que son las cosas, en 2001 compramos la empresa de Valencia, y ahora desde Inglaterra llega la orden de trasladar toda nuestra maquinaria allá para dejarnos a nosotros en la calle”.

A las garras de la multinacional en 2007

Conversamos con 9 afiliados de ELA dentro del inmenso almacén donde los trabajadores llevan encerrados ya 52 días. Todas las entradas al recinto están cerradas con pilas de palés. “Al menos que les cueste un poco cuando quieran entrar” explica Vélez. “ También tenemos cadenas preparadas para encadenarnos cuando vengan, y ya hemos avisado a la gente que si oyen cohetes, vengan a defendernos, porque será la señal de que han empezado a desalojarnos.”

 

La mesa es amplia. Todavía quedan restos del desayuno. Detrás de nosotros un par de microondas usados, probablemente blancos cuando fueron comprados. Cubiertos, vasos, platos bien apilados. Más allá un par de frigoríficos viejos adornados con carteles de la manifa de Galdakao, de “Formica ez itxi!” y como no, con el escudo del Athletic. A José Luis le viene recuerdos de la infancia “de pequeño solíamos venir con los aitas, andábamos por aquí jugando, veníamos a por regalos en reyes..., se podría decir que la mayoría de nosotros hemos crecido aquí. Date cuenta que esta empresa lleva en Galdakao 66 años. Siempre ha sido una empresa familiar, y casi todo el pueblo está de alguna forma unido a ella. ¿Quién no tiene algún familiar o amigo que trabaje aquí?”.

De las 205 personas que trabajan en Formica 169 están en ERE, de las cuales han sido despedidas 121. El comité de empresa está formado por 9 miembros (5 ELA, 3 LAB y 1 CCOO), y hay 92 afiliados de ELA. “Las cosas se empezaron a torcer en 2007” señala Iñaki San Vicente, “la multinacional neozelandesa Fletcher Building compra Formica, y establece como sede central la planta de Inglaterra. Alimentan aquella fábrica quitándonos a nosotros pedidos, clientes y mercado. Para el 2009 ya presentan un ERE de suspensión a 183 personas, y se acuerda el despido de con más antigüedad. El gerente se enfrento a la multinacional porque no compartía sus planes con esta planta, y lo echaron a la calle. A partir de entonces trajeron nuevos directivos que ni conocían el funcionamiento de esta empresa, ni tenían la capacidad para dirigirla, ni les importaba lo que sucediera con esta planta.” Berna Zuloaga entra en la conversación para apuntar que “a estos nuevos directivos no les importa nada esta empresa. Lo único que buscan es complacer a los ingleses y promocionar.”

La maquinaria de aquí no va a ningún sitio

En el encierro se organizan por grupos de diez. Tienen una tabla, y la gente se apunta con los que quiere, así cada persona elige entrar con las que más conoce o mejor se lleva. Así el ambiente que suele haber suele ser muy bueno. Siempre hay algún cocinitas que prepara las comidas y cenas, pero la gente también trae comida preparada de casa para compartir. Y a eso hay que añadirle que los bares de alrededor les suelen traer tortillas de patatas y algunas botellas de vino.

Cada grupo pasa dos noches. Han montado las suites en las estanterías y las han cubierto con cartones para que no entre luz en sus niditos. Duermen bien, pero los días cada vez se hacen más largos. “Al principio, los primeros días, todo es novedad, vienes pletórico, pero conforme el tiempo avanza las cosas se hacen más duras” nos comenta Javier Palencia. “Eso también se nota en las movilizaciones” añade Iñaki San Vicente, “este año estuvimos negociando el convenio y para mayo ya casi teníamos un acuerdo para tres años, pero de repente y no volvieron hasta que llega el 28 de junio, y nos dicen que van a cerrar esta fábrica. Hacemos 4 días de huelga y en julio nos metemos en una actividad frenética. Todos los días teníamos algo; hacíamos pancartas, boletines, organizábamos caravanas, manifestaciones, marchas... Después del parón de agosto, en septiembre la cosa se apacigua.”

No obstante, el 17 de septiembre, la empresa les dice que tienen que empezar a desmontar toda la maquinaria porque hay que llevarla a Valencia. Ese es el momento en que deciden encerrarse y el 18 empiezan con la huelga indefinida.

Todos los días se concentran en la puerta de la fábrica. Tienen turnos hechos para asegurar presencia y rotación, pero siempre se acerca más gente, para comentar como van las cosas. “El 21 de septiembre nos fuimos hasta Madrid” recuerda Patxi Riaño, “hicimos una concentración en frente de la embajada de Nueva Zelanda para denunciar a Fletcher Building. También hemos hecho dos manifas multitudinarias en Galdakao, una concentración en el Guggenheim, una cadena humana frente a la sede del GV y de Confebask,...” Todos los días están atareados.

Rídiculo de la dirección y apoyo del pueblo

Dentro de recinto también hay pancartas colgadas, “En defensa del empleo”. “Esa pancarta y las demás se hacen aquí, en el taller de manualidades” nos comenta José Luis mientras nos lleva hacia allí. Hay botes de pintura apilados, botes de sprays usados por el suelo, plástico, plantillas de cartón, “Formica ez itxi”. En la pared una pintada “Olano soCabrón”. “Estos directivos además de ser unos incompetentes, son meros títeres de Inglaterra. Y eso se les nota a la hora de actuar” nos aclara Berna Zuloaga. “Nos decían que esto lo teníamos que arreglar a buenas, pero se les ve el plumero. Olano, el director de recursos humanos nos esta intentando dividir, nos está engañando; es él el que juega sucio: llama al comité de empresa un día de concentración, ofrece un cupo de 30 trabajadores para ir a Valencia, y luego rechaza a los 12 voluntarios que se presentan... Una vez llegó a engañar hasta a la ertzaintza, y montó un espectáculo aquí, en la entrada del almacén, que no contento con hacernos publicidad gratuita, obligó al responsable de la patrulla de la Ertzaintza a dejarlo en evidencia delante de todos.”

Y nos cuenta cómo fue: “teníamos llamada rueda de prensa en Bilbao. Aquí encerrados quedaron sólo 6 o 7. Cuando íbamos a empezar la rueda de prensa recibimos una llamada: venid cingando que ha venido Olano a desalojarnos con tres patrullas de ertzainas. Dejando todos los micrófonos de los medios en la mesa, vinimos como pudimos. La gente del pueblo también se acerco, y Olano viendo que no podía entrar, empezó a negociar con nosotros. Pasado un tiempo un ertzaina lo calló: “¿Qué estamos haciendo aquí?¿No nos has dicho que querías recoger un documento y que temías por tu integridad?”. Gracias al espectáculo ofrecido por el director de recursos humanos los medios de comunicación se interesaron por la situación de los trabajadores de Formica, y reavivaron la mecha que ya la rutina iba menguando.

¡Hasta la victoria siempre!

El encierro y la huelga continúan, y los trabajadores están con fuerza. “La fuerza para continuar nos la dan todas las personas de Galdakao que nos están apoyando y que están teniendo con nosotros un comportamiento excepcional” dice Josu Izagirre emocionado. “Las dos manifestaciones multitudinarias que se han hecho en el pueblo han sido duras, muy duras, porque se te hace un nudo en la garganta cuando ves a tu hija, a tu tío, a tu amigo en la calle, apoyándote, abrazándote, consciente de que el futuro de todo el pueblo está en juego.” Y termina: “No se como va a acabar esto, pero nosotros vamos a luchar hasta el final.”