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¿Emancipación sin feminismo? Transitar de la marginalidad a la centralidad del feminismo en las organizaciones mixtas

01/07/2015
Silvia Piris: Este texto nace de la actividad organizada por el sindicato ELA el pasado 8 de marzo, en la que se pretendía reflexionar sobre la relevancia de mirar, construir y actuar con y desde el feminismo, si realmente las organizaciones políticas mixtas tienen una apuesta por transformar el sistema actual en claves de dignidad, equidad y justicia. En este sentido, defendemos que no sería posible avanzar en un horizonte de transformación profunda si no se aborda con decisión la subordinación que sufre la mitad de la población mundial -las mujeres- por el mero hecho de serlo.

Silvia Piris

¿Emancipación sin feminismo? Transitar de la marginalidad a la centralidad del feminismo en las organizaciones mixtas

IDEAS DE POR DÓNDE PODRÍAMOS SEGUIR LA REFLEXIÓN Y EL DEBATE…

En los anteriores puntos hemos tratado de mostrar, de manera necesariamente resumida, algunos elementos fundamentales del feminismo y algunos de los posibles nudos para la participación y agenda feminista en organizaciones con voluntad transformadora. Evidentemente no todo es negativo, hay espacios de convergencia, hay organizaciones que se están construyendo de forma alternativa, y que están tratando de incorporar el feminismo a sus agendas y prácticas. Pero, en muchas ocasiones, consideramos que las respuestas que se dan son parciales, intentando poner en marcha algunas medidas “correctoras” para promover la participación de mujeres y la incorporación de algunos temas de la agenda feminista, sin entrar a lo que consideramos puede ser el corazón del asunto, la construcción de organizaciones vivibles, habitables para hombres y mujeres, cuestión que nos enfrente a grandes retos pero también a grandes posibilidades.

De esta manera, y de cara a consolidar una estrategia que pretenda situar al feminismo en la centralidad de las organizaciones, pensamos que tres podrían ser las claves para avanzar en estos procesos:

Re-conocimiento: de la necesidad de que el feminismo permee nuestras organizaciones. De la mirada integral que debemos lanzar a nuestras agendas y estructuras, de las estrategias que debemos poner en marcha para que el feminismo esté realmente en la corriente principal. De asumir que no hay respuestas cerradas, pero si voluntad y compromiso de ir concretando esas máximas de que la “revolución será feminista o no será” y que el “capitalismo y el patriarcado deben caer juntos”. De asumir que promover una práctica política empoderadora de las mujeres debe ser una máxima en nuestras organizaciones, y que esto nos permitirá construir prácticas empoderadoras para todas y todos.

Creatividad: se necesita imaginar colectivamente y construir organizaciones que superen los estrechos marcos en los que a veces nos movemos. Necesitamos transformar las casas, necesitamos entrarle de lleno no solo al qué hacemos o decimos, sino a los cómos, necesitamos abordar las culturas organizacionales. Esto requiere de una revisión profunda, y no exenta de complejidades, tanto de nuestras prioridades políticas y agendas, como de nuestras estructuras, formas de participar, comunicar, tomar decisiones, etc. De construir organizaciones más habitables para mujeres y hombres. Y para esto tenemos que tener espacios para definir cómo queremos que sean nuestras casas, entre todas y todos, entendiendo que habrá cuestiones viejas que nos sirvan, pero que seguro enfrentaremos el reto de construir algo nuevo. Creemos que el feminismo puede aportarnos claves fundamentales para ello.

Alianzas: debemos dotar de contenido a esta palabra, fortaleciendo alianzas por lo menos en una triple dirección: entre feministas dentro de las organizaciones; con el movimiento y organizaciones feministas; y alianzas más amplias donde nos encontremos quienes frente a la lógica del capital y la privatización, estamos apostando por colocar en el centro la sostenibilidad de la vida, la redefinición de la participación y la democracia; y la politización de lo cotidiano. Esta es una tarea ardua, toca definir los espacios, los entre quiénes, los contenidos, los cómos, extraer aprendizajes de experiencias de articulación pasadas y desde luego fortalecer los puntos de encuentro entre los espacios autónomos feministas y el feminismo en espacios mixtos.

Esperamos que este texto pueda servir para continuar definiendo caminos, colectivamente y en alianza feminista, para esas otras vidas y organizaciones que podamos decir con alegría merecen ser vividas.