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El capitalismo se apropia de los recursos naturales y del trabajo de cuidados

30/10/2012
La economía ecológica y la economía feminista hacen una crítica lapidaria del capitalismo heteropatriarcal. Este sistema que ataca la vida se apropia de los recursos naturales y de los trabajos de cuidados, que son indispensables, para la acumulación de capital. Amaia Perez Orozco y Joan Martínez Alier lo explicaron en los encuentros de decrecimiento celebrados en Vitoria.

Amaia Perez Orozco: "Apropiarse del trabajo de cuidados es garantizar que existe ese lugar dónde se sostiene la vida humana en un sistema que ataca la vida, y que esto se hace de forma invisibilizada, porque si es visible el conflicto se ve. Hay dos mecanismos para que existan sujetos que realicen ese trabajo: 1) Binarismo, es decir, se distinque entre hombres y mujeres y a cada uno se le asignan sus funciones. 2) Ética reaccionaria del cuidado, es decir, renunciar al propio bienestar para garantizar la vida de los demás. La economía feminista y la ecológica está unidos porque tanto el trabajo de cuidados como la extracción de recursos naturales son invisibilizados. Usamos instrumentos parecidos: huella ecológica, y huella de cuidados. Estas huellas miden la deuda que tenemos con el planeta y con las mujeres. Usamos lemas parecidos: Desarrollo sostenibles es una antinomia, y la conciliación laboral es mentira. Las críticas lapidarias que hacemos al productivismo y al crecimiento ponen las bases para la apuesta por el decrecimiento."

Joan Martínez Alier: "En la economía ecológica hemos utilizado la idea de deuda ecológica, que hace ver que el Norte es quien ha contaminado y que el Sur es el que sufre las consecuencias.  Pero tal vez no hemos subrayado lo suficiente la deuda social en la reproducción, y hay que introducir esa idea porque hay reproducción social porque se está dando una explotación. La economía crece a base de del expolio de recursos naturales, y esto genera conflictos con indígenas de las zonas extractivas, en las que las mujeres mujeres están en la primera fila. Estos son los conflictos más importantes de los últimos años, pero cuando hablamos de la vuelta a las comunidades patriarcales, nos olvidamos de la represión que existe dentro de ella. Por lo tanto hay que ir hacia una economía ecofeminista que valore los trabajos cuidativos y los reparta justamente, y tenemos que salir del fetichismo que cree que el emrcado es más importante que la realidad ecológica y social."