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Ekhi: moneda local hacia un mundo más justo y sostenible

15/10/2015
La moneda social Ekhi funciona desde 2013 en varias localidades de Bizkaia con el fin de impulsar la economía real y bien de la comunidad, evitando su uso especulativo. Surge ante la necesidad de buscar alternativas para hacer frente al modelo económico imperante que acumula la riqueza en muy pocas manos frente al empobrecimiento general de la mayoría y que destruye nuestro hábitat natural.

Ekhi txanpon sozialaArtículo escrito por miembrxs de Ekhi

En contraste con cualquier moneda oficial, Ekhi es una moneda que funciona exclusivamente en el entorno local, quedando retenida en el barrio, rebotando entre los comercios que aceptan la moneda y sin posibilidad de escapar hacia los mercados financieros. Para que esto sea posible Ekhi trabaja en colaboración con la banca ética, evitando que el dinero que mueve acabe en la banca tradicional que podría invertir ese dinero en proyectos especulativos, armamentísticos o en negocios con graves consecuencias medioambientales y sociales. El fomento de la economía local fortalece al pequeño comercio y ayuda a generar puestos de trabajo de calidad. Ademas, se pretende fomentar el uso del euskera en los comercios de Ekhi.

Ekhi txanpona, al igual que otras decenas de monedas sociales que se han creado en el mundo en los últimos años, intenta dar respuesta a la grave crisis humanitaria y ecológica que ha producido el capitalismo neoliberal

Ekhi txanpona, al igual que otras decenas de monedas sociales que se han creado en el mundo en los últimos años, intenta dar respuesta a la grave crisis humanitaria y ecológica que ha producido el capitalismo neoliberal. Hoy en día nueve de cada diez euros se concentran en los mercados financieros, mientras la economía real sufre una escasez crónica. El problema subyace en que el dinero sirve a aquel que lo crea y, hoy en día, la mayoría del dinero es creada “de la nada”  por los bancos privados. Estas pocas instituciones y personas que deciden sobre la economía y el dinero de una manera totalmente opaca y antidemocrática no lo hacen para beneficiar a la mayoría de la población, sino para conseguir el mayor lucro posible para sus bancos y transnacionales. De esta manera, el dinero ha dejado de ser un medio para convertirse en un fin en sí mismo.

Uno de los objetivos de la moneda local es hacer que el dinero vuelva a ser una simple herramienta de intercambio evitando que unos pocos lo acumulen. Al mismo tiempo, se pretende empoderar a las personas usuarias y comercios del barrio que forman parte de la moneda para que gobiernen el dinero que utilizan. Para lograr lo primero la moneda lleva incorporada su propia caducidad. Esta característica consiste en hacer que el dinero pierda valor con el tiempo igualándolo de esta manera con cualquier bien perecedero y evitando su acumulación. Para conseguir un dinero más democrático se utiliza la asamblea como órgano de decisión de la moneda. En la asamblea puede participar en igualdad de condiciones cualquier persona que utiliza o acepta en su comercio la moneda.

Ekhi busca ser un complemento a las iniciativas que trabajan por la soberanía alimentaria y energética

Ekhi, además, es una herramienta que pretende concienciar sobre la necesidad del uso responsable del dinero y del consumo responsable, así como influir en este ámbito participando en la construcción de una economía a escala humana que reduzca las necesidades de transporte y fomente procesos productivos ecológicos locales.. Ekhi busca ser un complemento a las iniciativas que trabajan por la soberanía alimentaria y energética buscando que la red de comercios que forman parte de su iniciativa caminen hacia un modelo en el que se priorice la producción local y ecológica tanto de productos como de energía.

Otro de los aspectos a los que la asamblea de Ekhi presta especial atención es la lucha por la igualdad de género y en contra del patriarcado. La asamblea de Ekhi txanpona reivindica la necesidad de construir una sociedad feminista.

En definitiva la moneda local pretende aportar sus capacidades para junto a otras iniciativas sociales transformadoras construir un mundo más justo y sostenible en el que no tenga cabida ningún tipo de discriminación.