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Dos caras de la misma moneda

04/06/2014
El señor Aburto está haciendo verdaderos esfuerzos para que se hable de diálogo social. En un extenso artículo en un diario de su confianza, insiste en la idea tantas veces repetida de que el diálogo entre gobierno, patronal y sindicatos es lo que este país necesita, para terminar afirmando, en la misma línea, que la sociedad “nos lo exige, nuestra responsabilidad nos lo demanda y nuestra conciencia social nos obliga a ello”. Dicho así, parece un argumento indiscutible y se diría que quienes no estén en esa línea son unos irresponsables, sin conciencia social.

Koldo Artzai (http://koldoartzai.wordpress.com/)

Sin embargo, su artículo (Diálogo, cuestión de voluntad) es muy ilustrativo y de él cabe deducir que su postura está lejos de lo que parece su mensaje. Se podrían destacar varios elementos:

Critica con dureza a los sindicatos, a los que acusa de no poner en el centro del debate los intereses de los trabajadores a los que dicen representar. Crítica aparentemente para todos, pero que el título del artículo “Diálogo, cuestión de voluntad” hace que sea exclusiva para los sindicatos que cuestionan el modelo de diálogo que el Consejero propone.

No hay una sola mención a la negativa patronal a desatascar los convenios, ni una sola crítica al atrincheramiento en una legislación leonina que pone todos los instrumentos de decisión y coacción en las manos empresariales

Explica, sin cortarse un pelo, la nula importancia que concede a las demandas sindicales expresadas en el 1º de Mayo. Para el Sr. Aburto no hay que hacerles demasiado caso, ya que es “consciente de que el Primero de Mayo casi todo vale”. Si ésta es la atención del gobierno a lo que reclaman los representantes sindicales, mal empieza el diálogo.

El diálogo “abierto y sin posiciones predefinidas” se exige sólo a los sindicatos, porque en todo su artículo no hay una sola mención a la negativa patronal a desatascar los convenios, ni una sola crítica al atrincheramiento en una legislación leonina que pone todos los instrumentos de decisión y coacción en las manos empresariales. Hay una delicadeza exquisita para la patronal, aunque sea ésta la que mayor desplante haya hecho al Lehendakari en su intento de canalizar el diálogo social.

La falta de acuerdo sindical le preocupa, pero le preocupa más que se “agudizara la crítica al gobierno” al que se pone en situación delicada. Este parece ser su verdadera preocupación, la foto de un gobierno arropado por patronal y sindicatos en la aplicación de las políticas que, en lo fundamental, ya ha decidido por su cuenta. La situación exige calma, es su mensaje. Aquí es donde le sale su añoranza por el modelo de diálogo español al preguntar por qué no es posible en Euskadi.

Este parece ser su verdadera preocupación, la foto de un gobierno arropado por patronal y sindicatos en la aplicación de las políticas que, en lo fundamental, ya ha decidido por su cuenta

El equilibrio entre patronal y sindicatos, entre empresas y trabajadores lo resuelve con la flexiseguridad. La fórmula sería flexibilidad para las empresas y seguridad para los trabajadores. La flexibilidad es lo primero y se concede, casi sin límite, por los gobiernos, también el del Sr. Aburto. En la legislación laboral, en la fiscalidad, en la no persecución del fraude fiscal, en la permisividad ante el incumplimiento de los convenios en las obras públicas, en … Se pide además la flexibildad voluntaria de los trabajadores y trabajadoras. La seguridad de éstos y sus condiciones de trabajo y vida vendrá luego si las circunstancias lo permiten.

No menciona, tampoco, al mayor patrón de Euskadi, al que más personas emplea, a la propia Administración Pública Vasca. Los recortes en empleo, en condiciones salariales, en derechos acordados durante años, han sido decisiones unilaterales del Gobierno vasco y las Administraciones locales que los han aplicado, sin que haya existido el diálogo social que reclama. Lo han hecho así desde su posición de patrón y a la vez le han marcado el camino y dado cobertura a las posiciones del resto de la patronal. Eso es lo que resta credibilidad a su oferta de abordar “cuantos temas puedan ser puestos sobre la mesa” entre los que, para facilitar el diálogo, incluye el dinero que se destinaría para sindicatos y patronal.

No es casualidad que mientras el Consejero de Empleo y Políticas Sociales habla del necesario diálogo, su compañera de gobierno, la Consejera de Desarrollo Económico y Competitividad, Arantza Tapia expresara “claro y alto” el respaldo del Gobierno vasco a los empresarios, “sin eufemismos y sin complejos”

Son las dos caras de la misma moneda.