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Contra un acuerdo trasatlántico de libre comercio que finiquita derechos sociales

27/12/2013
Dando, por fin, cumplimiento a una antigua demanda de las grandes corporaciones que actúan a ambos lados del Atlántico, en julio comenzaron las negociaciones para un Acuerdo de Libre Comercio e Inversión entre la Unión Europea y los EEUU. Su objetivo es "crear la mayor área de libre comercio del mundo, promover las inversiones y eliminar las ‘barreras’ reguladoras innecesarias". Son negociaciones a puerta cerrada y pretenden estar concluidas para fines de 2014.

Laura Gonzalez de TxabarriLaura Gonzalez de Txabarri, Responsable Departamento Internacional de ELA (Landeia 193)

El objetivo declarado de estas negociaciones va más allá de la eliminación de barreras arancelarias y de la apertura de mercados. Bajo el eufemismo de “armonizar” las regulaciones existentes se esconde la voluntad de eliminar las regulaciones más favorables en materia social y medioambiental, esto es, las normas que protegen a trabajadores y trabajadoras, a consumidores, el medioambiente, etc. en la medida en que "molestan" a la libertad de comercio y de inversiones, en la medida en que se “interponen” en el flujo transatlántico.

 La Comisión Europea ya ha afirmado que la UE debe revisar su legislación laboral para "reducir el riesgo de que las inversiones de los EEUU se vayan a otros lugares del mundo"

Como otras veces, nos pretenden convencer de que la creación de una zona de libre comercio favorecerá el crecimiento económico y la creación de millones de puestos de trabajo. Pero un vistazo al impacto que tuvieron otras experiencias similares nos presenta un horizonte muy distinto. Así, el Tratado de Libre Comercio de Norte América (NAFTA) provocó la pérdida de cientos de miles de puestos de trabajo y bajadas salariales en los EEUU así como precarización y trabajo en semi-esclavitud a México. Eso sí, produjo enormes beneficios para las élites empresariales.

Landeia 193 ILPTenemos motivos más que sobrados para desconfiar.

Las propias previsiones de la Comisión Europea reconocen que, como resultado del incremento del comercio con los EEUU, se producirá una "reestructuración" inicial en los sectores más afectados, como la industria de la alimentación, fertilizantes, azúcar... y también en otros sectores como el metalúrgico, madera y papel, servicios y comunicaciones.

En materia de derechos laborales, la Comisión Europea ya ha afirmado que la UE debe revisar su legislación laboral para "reducir el riesgo de que las inversiones de los EEUU se vayan a otros lugares del mundo". Después de todo, la legislación laboral europea está en la lista de las "medidas no arancelarias" que se "interponen" en el flujo transatlántico.

Pero no todo está perdido. En América, una gran alianza social continental fue capaz de hacer fracasar el ALCA

También las normas en materia de seguridad e higiene, de medio ambiente, sanitaria, financiera, de propiedad intelectual... se consideran "barreras regulatorias para los beneficios empresariales", y el objetivo es su eliminación. Es más, está cuantificado el incremento de beneficio que la eliminación de esas barreras va a producir. También, en este caso, beneficio sólo para las élites empresariales.

En las negociaciones se pretende incluir un procedimiento de resolución de conflictos entre inversores y estados ajeno a los tribunales nacionales y que otorga privilegios a los inversores extranjeros. Es un procedimiento que no ofrece ninguna de las garantías que se esperan de un tribunal: las audiencias son secretas; los “jueces”, abogados de corporaciones; las personas y comunidades afectadas no son convocadas ni existe derecho de apelación. Su inclusión en anteriores acuerdos ha permitido que poderosos grupos de interés los hayan utilizado para burlar las normas nacionales.

DolarEuroAcabar con las conquistas sociales

Estamos ante un verdadero "proyecto político y de clase de una élite transatlántica" que busca revertir las conquistas sociales todavía vigentes y crear un escenario de desregulación total donde las grandes corporaciones puedan campar a sus anchas.

Si conectamos lo anterior con la información aparecida hace unas semanas sobre la presencia mayoritaria de representantes de los lobbies empresariales en los comités de expertos que asesoran a la Comisión Europea, se entiende todo perfectamente. No son los intereses de los/as trabajadores/as americanos ni europeos los que van a primar en las negociaciones.

Pero no todo está perdido. En América, una gran alianza social continental fue capaz de hacer fracasar el ALCA (Acuerdo de Libre Comercio de las Américas). Movimientos indígenas, sindicatos, estudiantes, mujeres, etc. y corrientes progresistas se movilizaron y consiguieron frenar aquel proyecto y construir propuestas alternativas. Ya sabemos cuál es el camino.