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Confebask impone, no negocia

20/02/2015
Confebask es un lobby que, como todas las patronales, vive de la subvención pública. Su principal reto consiste en ejercer la suficiente presión para que los gobiernos se vean condicionados y mediatizados por sus declaraciones, informes, artículos, etc..., para que a la hora de legislar no se les olvide a favor de quién tiene que legislar. Es cierto que tampoco se ve necesitada de ejercer mucha presión, puesto que tanto el Gobierno de Madrid como el de Gasteiz ya vienen, de serie, al servicio de la patronal.

Landeia 202Artículo publicado en Landeia 202

Joseba Villarreal, reponsable de Negociación Colectiva

Confebask está compuesta por las patronales territoriales ADEGI (Gipuzkoa), CEBEK (Bizkaia) y SEA (Araba), y a la vez es parte de la CEOE, patronal del estado español. Son las patronales territoriales las encargadas de la negociación colectiva.

La patronal vasca hoy es el ariete más neoliberal de la patronal española. Se encuentra cómoda con la reforma laboral y las consecuencias de la misma y no está dispuesta a ceder absolutamente en nada, tal y como reconoce literalmente ADEGI en su documento de nueva cultura de empresa: “el 7 de julio (fecha en la que numerosos convenios perdieron la ultraactividad) precipitó la necesidad de un cambio; no se trató tanto de un cambio de rumbo de nuestra estrategia sino una aceleración en su ritmo en una dirección hacia la que ya nos dirigíamos y en la que seguimos en la actualidad. Hagamos virtud de la necesidad”. Toda una declaración de intenciones.

“el 7 de julio precipitó la necesidad de un cambio; no se trató tanto de un cambio de rumbo de nuestra estrategia sino una aceleración en su ritmo en una dirección hacia la que ya nos dirigíamos y en la que seguimos en la actualidad"

Esta dirección que dice seguir la patronal guipuzcoana, y hacia la cual se dirige con paso firme Confebask, es un camino que nos lleva a la falta total de derechos y garantías para los trabajadores y trabajadoras; nos lleva a sustituir la negociación por la imposición –o lo tomas o lo dejas–; nos lleva a la incertidumbre máxima en la estabilidad en el empleo; en definitiva, nos lleva a un mercado de trabajo de amos y siervos, de poderosos y débiles.

Vamos en una dirección en la que el desempleo roza el 18%; el empleo que se crea es a tiempo parcial y eventual; los salarios pierden poder adquisitivo; aumentan las jornadas de trabajo; se flexibiliza todo casi hasta la genuflexión; se cierran empresas; se deslocaliza la producción; las amenazas y chantajes a los trabajadores y trabajadoras son el pan nuestro de cada día; incluso se atreven a proponer vías para la ilegalización de sindicatos que no sigan a pie juntillas sus órdenes...

El acuerdo hoy sólo es posible rebajando contenidos hasta aceptar lo que la patronal impone. Cualquier posibilidad de mejorar condiciones laborales y tener un empleo digno reside en la capacidad que tengamos para organizarnos en los centros de trabajo.

Tenemos una patronal que nos conduce contra un muro, nos lleva a la precarización total. No está dispuesta a que nadie amortigüe los efectos de la última reforma laboral de Mariano Rajoy. No quiere ni oir hablar de pactar o acordar algo que siquiera limite lo más mínimo el alcance de la reforma. Saben que tienen la llave, y la quieren utilizar; la están utilizando.

Hoy la patronal no nos deja otro camino que la confrontación para poder limitar su avaricia y codicia. El acuerdo hoy sólo es posible rebajando contenidos hasta aceptar lo que la patronal impone. Cualquier posibilidad de mejorar condiciones laborales y tener un empleo digno reside en la capacidad que tengamos para organizarnos en los centros de trabajo. Debemos ganar en  sindicalización para ganar correlación de fuerzas.

Desde ELA queremos dejar bien claro que, como siempre hemos hecho en la negociación colectiva, buscamos acuerdos, pero no cualquier acuerdo. Y hoy resulta del todo evidente que las patronales sólo buscan imponer sus contenidos –han reconocido públicamente que no tienen necesidad de negociar–, abocando a los trabajadores y trabajadoras al conflicto si no se aceptan los mismos.

Hoy esta patronal, además de ser un peligro social, es también un peligro para los propios empresarios.