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Con Orgullo LesboGayBiTrans y De Clase

26/06/2012
Jone Bengoetxea, ELA Género / ¡Sorpresa! un sindicato de clase abertzale, ELA, se une y reivindica el día del orgullo y de los derechos de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales este 28 de junio del 2012.

En el día en el que ondea la bandera multicolor (no en la mayoría de las instituciones) y la consigna “gay friendly” se multiplica, como organización sindical, nuestra aportación más genuina parte del mundo del trabajo, y desde ahí nos manifestamos.

Para nadie es una sorpresa (hay que reconocerlo) que el espacio sindical, así como el resto de los sectores vinculados al mundo laboral, no han sido precisamente abanderados en lo que a los derechos de los colectivos LGTB se refiere.

Supuestamente asumidas en nuestro discurso e ideario político, más bien las luchas de estos colectivos quedan con frecuencia reducidas al ámbito privado o a una cuestión de índole personal; y ya sabemos que el espacio privado es sinónimo de individualidad y de silencio ante la primacía de lo público y de lo visible. “Lo que no se nombra no existe”.

Pero ante esta ecuación en donde se contraponen lo público y lo privado, el silencio y la visibilidad, ¿por qué no rescatar que “lo personal también es político”? La despolitización de todo lo que sucede de puertas para adentro en nuestras casas y en nuestras alcobas no se da por casualidad.

Los cuerpos, deseos y opciones de vida divergentes cuestionan el modelo de sociedad que tenemos desde sus entrañas. Confrontan de lleno el eje heteropatriarcal que cimenta nuestras vidas y que pasa desapercibido como un “engrasador natural” de la sociedad. Todo ello, por supuesto, bajo un sistema de clases y de castas sociales y económicas en donde el mercado de trabajo se erige como un soporte normativo más.

Desde ahí, desde el ámbito laboral se castiga también la visibilidad de las identidades y opciones de género no normativas, más aún en el caso de las mujeres. Quizá, muchas veces no de manera directa, pero indirectamente, la lesbofobia, la homofobia y/o la transpatologización permean todas las estructuras sociales y económicas.

En una coyuntura como la actual, en la que los adalides de la moral y de las viejas costumbres salen del armario con fuerza y viven en un idílico matrimonio con los jerarcas neoliberales, “garantizar la igualdad de trato y de oportunidades para todas las personas en el mercado de trabajo” resulta un principio irrenunciable que hay que nutrir con mayor contenido político cada día.

Tenemos que armar de contenido y de propuesta la negociación colectiva y nuestra acción sindical. Sí, también en la lucha a favor de los derechos de personas LGBT.

Conseguir medidas y acciones vinculantes concretas en los centros de trabajo, a partir de las plataformas reivindicativas e incluso con los planes de igualdad. Desde el acceso al puesto de trabajo, a la permanencia en él y en el desarrollo profesional, una opción sexual divergente, una identidad de género no normativa y/o su visibilización, entre otros factores, no pueden ser marca o factor de discriminación y de desigualdad en el mercado laboral y fuera de él.

Aunque los tiempos que corren soplan en nuestra contra y asistimos a una avasalladora oleada de neoconservadurismo social, moral y económico, los movimientos sociales y el sindicalismo reivindicativo necesitan unirse ante tremendas embestidas.

Asimismo, sin un cuestionamiento del ordenamiento de fondo será difícil transformar nuestras mentes, cuerpos y agendas políticas a pesar de que de forma individual personas referenciales del ámbito político, cultural, social, etc, protagonicen sonadas salidas de armario, se trasvistan, cambien de sexo o cuestionen puntualmente nuestras identidades de género.

Incluso a las instituciones locales les ha dado en los últimos tiempos por publicitar su amistad LGTB, realizar campañas de sensibilización, etc, mientras, de la misma manera, siguen manteniendo ordenanzas municipales y leyes no escritas contrarias a la libertad sexual y en favor del mantenimiento del orden y la norma.

De esta forma, reconociendo igualmente, las dificultades para politizar e integrar en agenda común las reivindicaciones sociales y laborales de colectivos históricamente invsibilizados y discriminados como los colectivos LGBT, este 28-J desde ELA nos sumamos a la reivindicación de esta jornada de lucha con orgullo de clase.