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Cómo construir soberanía junto con las personas migrantes

25/07/2018
"La gente migra fundamentalmente para mejorar sus condiciones de vida, es una característica de la humanidad. Lo que pasa es que se está poniendo el foco sobre las personas que están llegando aquí." Aquí tienes el resumen de la intervención de Jeanne-Rolande Dacougna en el seminario "Economía social y solidaria y soberanía(s)" celebrado en Gasteiz los días 21 y 22 de junio.

Jeanne-Rolande DacougnaJeanne-Rolande Dacougna, responsable de igualdad entre mujeres y hombres en Biltzen (conferencia pronunciada en el seminario "Economía social y solidaria y soberanía(s)")

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Se habla de avalancha, de invasión... esa es una visión bastante distorsionada, porque las migraciones se dan, sobre todo, entre los países del Sur. La mayoría se produce dentro de cada país, de zonas rurales a ciudades. Luego, si las personas migrantes salen de su país suelen ir a países limítrofes, con el mismo rango económico que el suyo. La migración de Sur a Norte es una ínfima parte de las migraciones internacionales.

En el caso de las personas refugiadas es lo mismo. Líbano, Uganda y Etiopía son unos de los países que más acogen. ¿Cómo se puede decir que aquí no tenemos medios para acoger a las personas que vienen?

Euskadi es una de las comunidades que menor porcentaje de población de origen extranjero tiene en el Estado, con el 8,9% (Navarra es séptima en este rango con el 13,6%).El prototipo de la persona inmigrante aquí en Euskadi sería una mujer latinoamericana.

La gente dice que las personas inmigrantes vienen a buscar ayudas, pero la gente se mueve para buscar trabajo, porque aquí se les necesita.

La diversidad

Muchas veces no la vemos, o no la queremos ver, pero la diversidad es algo consustancial a cualquier grupo humano. Hay diversidades visibles, y otras, más ocultas (opiniones políticas, orientación sexual...). Me ha gustado mucho lo que antes ha dicho Saioa: cómo hacer una confluencia en el proceso de soberanía, cómo aunar todas esas diversidades y encontrar lo que compartimos. Yo con Saioa me encuentro como feminista; como trabajadora me puedo encontrar con otras personas; como negra con otras. Todo esto tenemos que tenerlo en cuenta, la diversidad está ahí y hay que trabajar con ella, porque no se va gestionar sola. En todas las sociedades hay hegemonías, hay algunos aspectos que están en el centro, que copan el poder y que controlan la vida de la mayoría, por lo que hay que articular mecanismos para que las otras diversidades también tengan espacio, para que se visibilicen en el espacio público.

Hay diferentes modelos de gestión de la diversidad:

  • Asimilacionista: no se tiene en cuenta las diversidades culturales, y se centra en la igualdad como individuos, no se tiene en cuenta que la gente pertenece a grupos, a colectivos, y que quieren que esas identidades grupales se vean en el espacio público.

  • Multicultural: se tiene en cuenta esa diversidad cultural y se intenta dar acomodo a esas diferencias. En el espacio público se reconoce la auto-organización y la implementación de mecanismos de crecimiento y de promoción de esa diversidad.

  • Intercultural: ver la diversidad como una riqueza, como una oportunidad de crecimiento mutuo y aprendizaje. Se basa tanto sobre la promoción de espacios donde la gente pueda encontrarse e intercambiar conocimientos y saberes, como la autocrítica; hacer el ejercicio de revisarse para darse cuenta de los aspectos que pueden dificultar la convivencia y para ir abandonando esas prácticas. pero siempre en la igualdad de derechos y de obligaciones, en un concepto de integración bidireccional: las personas que han llegado tienen que hacer el esfuerzo de conocer cómo funciona la sociedad, de conocer las normas, de conocer el idioma, de integrarse, pero la sociedad de acogida tiene que hacer, también, ese mismo movimiento, porque esa sociedad está en una transformación continua,

En Euskadi y a nivel de Europa se quiere trabajar desde esta modelo de interculturalidad, pero sigue siendo un modelo de ensayo y error. El lugar donde más recorrido tiene este modelo es en Quebec.

Construir conjuntamente

¿Qué podemos hacer para seguir construyendo juntos para que las personas inmigrantes se sientan parte de este proceso de soberanía? Tenemos que intervenir a dos niveles, a nivel ideológico (creencias, mentalidades, valores que guían nuestra acción) y a nivel estructural (leyes, normas, planes que permiten el ejercicio de los derechos).

Quiero partir desde los derechos humanos, porque es fundamental para poder reconocer la dignidad inherente a cualquier ser humano, para poder vernos en la otra persona como una persona equivalente, como una persona igual. Y para eso necesitamos conocer, interiorizar y promover esos derechos que establece la normativa internacional y defenderlos cuando están en peligro.

En este país hay mucho debate sobre quién es vasco/a y quién no: ¿es la persona que reside aquí? ¿Es la que tiene ocho apellidos? ¿Es la habla euskera?

Si restringimos quién puede ser una ciudadana vasca vamos a dejar a mucha gente fuera. Tenemos que superar esa percepción de uniformidad caucásica del pueblo vasco con tradición judeocristiana. Eso se acabó. Aquí ya vamos a ver vascos y vascas de muchos colores.

Yo soy vasca, pero de momento no soy euskaldun. Aquí estoy y aquí pago mis impuestos con la regularidad que exige la hacienda foral gipuzkoana. El estatuto de Gernika reconoce como vasca a cualquier persona empadronada en un municipio vasco. Creo que eso también es importante. Eso nos lleva a tener que hacer un trabajo de vinculación con Euskal Herria. Ser vasco/a puede ser muchas cosas a la vez, la gente de origen extranjera podría subirse a este carro si se abre más lo que es ser ciudadano vasco.

Otro elemento necesario a resaltar a nivel ideológico es la aportación que hace la inmigración en este país. Aportan población (en este país, por decirlo brevemente, cada vez hay menos habitantes y más viejos), trabajo (mayoritariamente están en los nichos laborales que, en la jerga de la inmigración, se llaman de las tres P: precarios, penosos y peligrosos), cohesión social (externalizamos los cuidados y el trabajo doméstico contratando a inmigrantes y nos ahorramos las peleas dentro de las familias con el tema del cuidado) y otras formas de ver el mundo (buen vivir, otra cosmovisión, una forma de ver la vida más colectiva, donde la comunidad es el centro).

A nivel estructural, el euskera tiene que ser mucho más accesible a la población inmigrante, porque es un elemento fundamental de cohesión, es un elemento fundamental de integración de las personas, y es un elemento fundamental en la pertenencia al pueblo vasco. Cuando llegué aquí en 2004 lo primero que quise fue aprender euskera. Pateé todos lo euskaltegis de Donostia pero me decían que no había suficiente grupo para hacer un nivel cero. Ya me diréis: si yo vengo de Senegal ¡no puedo tener nivel 1 de euskera! Son cosas básicas, pero no se ven. Me decían: si encuentras gente para hacer grupo igual se podría dar la clase.

Aprender euskera tampoco puede seguir siendo tan caro. Las personas inmigrantes llegan en condiciones económicas de tal vulnerabilidad que no tienen dinero para invertir en el euskera. El euskera, no puede ser un negocio, es un bien público.

Otro aspecto a nivel estructural es la ley de extranjería que impide la materialización de una vida libre de las personas inmigrantes. La gente que llega aquí tiene que estar malviviendo en la irregularidad durante tres años , para poder acceder al arraigo, cumpliendo con otros requisitos añadidos. Eso reduce la libertad de las personas inmigrantes. El acceso a la ciudadanía es toda una carrera de obstáculos, que los aboca a una vulnerabilidad constante, les aboca a la explotación de las empresas, de las familias... de todas las personas que las pueden emplear. Porque saben que viven por este contrato que yo te puedo hacer para renovar tus papeles. Esto es una construcción de la vulnerabilidad. La gente no es vulnerable porque sí, se construye esta vulnerabilidad.

Por otro lado, como sabéis, si no eres español no puedes votar (las personas de la UE pueden votar en las municipales). Eso también es fundamental: si no puedo participar en las elecciones ¿quién me va a tener en cuenta? En las decisiones políticas que se tomen no van a tener en cuenta mis necesidades.

Ahí entra el tema de la asunción de la competencia de las cuestiones de extranjería por parte del Gobierno Vasco. No es imposible. Catalunya tiene transferido el primer permiso. Todo es voluntad política.

Por otro lado se están destruyendo los diques de contención contra los discursos racistas y xenófobos. Ahí también se necesita llegar a un pacto entre los diferentes agentes políticos sociales de este país para poner unos límites. Es importante. Se puede reducir la impunidad, porque empezamos con las agresiones verbales, y luego pasamos a las agresiones físicas. Parece exagerado decir que se llegó a exterminar a los judíos, pero empezó así, con los discursos, a base de deshumanizarlos; luego la segregación, después los ataques físicos y finalmente los campos de eliminación.

Europa ha decidido que las personas refugiadas ya no van a entrar, que les van a hacer campos de concentración (aunque no los hayan llamado así) en países, que Europa sabe perfectamente, que no respetan los derechos humanos. Por ejemplo, a Turquía no la aceptan en Europa porque no la consideran suficientemente democrática, pero sí que lo es para recibir a las personas que buscan refugio y protección internacional.

El tema de la formación también es importante. Las personas que trabajan con personas inmigrantes las personas que las atienden tienen que tener un nivel mínimo de formación sobre la gestión de la diversidad, sobre pautas culturales, sobre derechos y libertades de personas extranjeras aquí. Necesitan conocer todo eso para acompañarles.

A nivel de convivencia, a nivel de municipios, el tema de generar espacios de convivencia donde la gente se pueda conocer y reconocer.

También tenemos que cuidar la participación y la visibilización de las personas inmigrantes, porque si seguimos arrinconando a las personas extranjeras en eso nichos laborales de las tres P seguiremos viéndolas como personas sin capacidades. Muchas de las mujeres que trabajan en las casas vascas tienen un recorrido profesional, tienen carreras universitarias, pero están en el servicio doméstico y de cuidados porque es lo que hay, y hay que sobrevivir. Pero si trabajamos visualizando que las personas inmigrantes pueden ocupar los mismo puesto de responsabilidad en los gobiernos, en los municipios, en los sindicatos, en todas partes... y dándoles visibilidad pública, podemos ir cambiando las percepciones sobre las personas inmigrantes. Eso es fundamental para reconocer su valía y para que las nuevas generaciones de origen inmigrante vean que es posible, que tienen referentes positivos. Eso es un aspecto fundamental. Los niños y niñas que han nacido en Euskadi, que son tan vascos como cualquiera que tenga 8 apellidos o 4, eso es un tema en el que tenemos que poner mucha atención a través de la educación, donde también se recoja tanto en el currículum, como en las prácticas, la aportación de la inmigración, la riqueza que supone la diversidad. Esos aspectos son fundamentales. Y promover la igualdad de oportunidades de esos jóvenes que han nacido aquí y que se sienten vascos, aunque nos empeñemos en decirles “tú eres de Marruecos” o “tú eres de Senegal”. Niños y niñas que han ido una vez o ni siquiera han pisado este país al que les remitimos, para decirles que no son de aquí y negarles si identidad vasca. Eso lo tenemos que gestionar para evitar lo que está pasando en otros países.

Estos son los aspectos que me parecen relevantes para ir construyendo juntos soberanía. Evidentemente alguien tiene que hacerse cargo de todo esto, y las administraciones públicas son las que tienen la máxima responsabilidad en esto. Pero también se puede aportar desde los sindicatos, desde las organizaciones sociales, y desde cada ciudadano. Cada uno puede ir haciendo algo. Pequeñas gotas, el xirimiri que aquí conocemos muy bien, eso es lo que necesitamos. Cada una puede aportar algo, en diferentes espacios, a esa construcción inclusiva y más democrática que nos reconozca a todas como iguales en derechos y obligaciones y también pertenecientes a esta sociedad que queremos más diversa, más inclusiva y más igualitaria.