Bernardo Atxaga: Yo creo plenamente a las trabajadoras de residencias

2017/06/14
Yo creo plenamente a las trabajadoras de residencias, son sinceras. Si no fueran sinceras no cargarían con los dolores de una huelga larga. Por lo que la pregunta es: ¿por qué no cede la Diputación de Bizkaia? ¿Por qué no actua en favor de la paz social y de la justicia? Aquel que ha extendido su fuerte mano para establecer servicios mínimos, la puede extender, también, en favor de una solución.

Bernardo Atxaga en el programa Mezularia de Euskadi Irratia el 12 de junio

A veces pienso sobre la distancia entre lo dicho y lo hecho. Ayer, por ejemplo, estuve en Bilbao, hable con las trabajadoras de las residencias de ancianos. Como sabéis, la mayoría son mujeres y llevan un año luchando, más de 150 días de huelga.. Denuncian la falta escandaolsa de personal, servicios realizados a contra reloj, sesiones de trabajo que te djan doblada, disponibilidad en semanas, días y festivos, salarios de 1.000 euros escasos... En una palabra, denuncian la precariedad y el no poder ofrecer un buen servicio de cuidados.

Si los gobernantes piensan y sienten así ¿por qué no le dan una solución a este problema que tienen tan a mano y viene tan a cuento? ¿Por qué obligan a 5.000 trabajadoras a condiciones tan duras?

¿Qué dicen de la patronal las trabajadoras? Recordad que aquí también hablamos de subcontratas... Dicen que es justo la contraria: beneficios millonarios y todo el apoyo de la Diputación.

Yo creo plenamente a las trabajadoras de residencias, son sinceras. Si no fueran sinceras no cargarían con los dolores de una huelga larga. Por lo que la pregunta es: ¿por qué no cede la Diputación de Bizkaia? ¿Por qué no actua en favor de la paz social y de la justicia? Aquel que ha extendido su fuerte mano a la hora de establecer servicios mínimos, la puede extender, también, en favor de una solución.

Creo que la pregunta es adecuada. Es adecuado hacer esa apelación a los gobernantes, a los que mandan en Bizkaia y en Euskal Herria, porque esos gobernantes, a menudo, confiesan sus buenas intenciones: tenemos que progresar sin dejar a nadie atrás, debemos asegurar una vida digna a las personas sin protección social y económica, queremos mantener y mejorar la red de ayudas sociales... Nuestros gobernantes, además, no quieren precariedad, ni grandes diferencias sociales, dicen que quieren una sociedad integrada.

Siendo así las cosas, una segunda pregunta: si piensan y sienten así ¿por qué no le dan una solución a este problema que tienen tan a mano y viene tan a cuento? ¿Por qué obligan a 5.000 trabajadoras a condiciones tan duras?

“A veces yo no soy de mi opinión”, nos dijo una vez el cura de mi pueblo. A lo mejor nuestros gobernantes nos dirían lo mismo si les recordáramos su ideario cristianodemócrata humanista. Que a veces no son de su opinión, y que por eso no toman en consideración las protestas y las reivindicaciones de las trabajadoras de residencias.

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