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Huelga en TMB-Arraiz:“No pararemos hasta lograr un buen convenio”

15/06/2016
La totalidad de la plantilla de la UTE TMB Arraiz está en huelga desde el 4 de abril en lucha contra la precariedad y por un convenio justo. “Si alguien piensa que cuanto más se alargue el conflicto tendrá mejor posición de fuerza para negociar, se equivoca de pleno. Es justo lo contrario, hoy es más fácil llegar a un acuerdo que mañana; y mañana más fácil que pasado mañana. La gente está cada día más animada, mucho más que el primer día”.

Gorka QuevedoGorka Quebedo, departamento de comunicación del sindicato ELA (este artículo fue publicado en Landeia)

Las y los trabajadores de TMB Arraiz, UTE formada por las empresas Pabisa y Valoriza (Sacyr), dedicada al reciclaje de residuos sólidos urbanos de Bizkaia, lo tienen claro. “Tanto la Diputación Foral de Bizkaia como Garbiker –sociedad encargada de licitar este servicio– saben que no vamos a parar hasta lograr un convenio digno. En este sentido, está en sus manos solucionar este conflicto”.

La Diputación y Garbiker han otorgado un cheque en blanco a Pabisa y Valoriza para que hagan negocio a costa de nuestra precariedad y de nuestra salud. Y no lo vamos a permitir

Este es el mensaje que quieren transmitir Kike, Juan, Iñigo, Andima, Elena, Azucena, Rubén y Aitor, militantes de ELA en TMB Arraiz, en huelga desde el 4 de abril. Un mensaje de lucha contra la precariedad y en defensa de un servicio público como el que prestan. “La Diputación y Garbiker han otorgado un cheque en blanco a Pabisa y Valoriza para que hagan negocio a costa de nuestra precariedad y de nuestra salud. Y no lo vamos a permitir. Luchamos por unas condiciones laborales dignas, ni más ni menos. Pedimos cosas tan normales como un salario justo, que se paguen los pluses de fin de semana, que se trabajen 1.592 horas anuales en lugar de las 1.728 actuales, que se tomen medidas en salud laboral...”, explican.

UTE TMB Arraiz-ko langileak borrokan

Las y los responsables de ELA en TMB Arraiz denuncian que, desgraciadamente, no hay nadie al otro lado. “Desde el comienzo de la huelga indefinida sólo nos hemos reunido una vez con la empresa, y la reunión no pudo ser más decepcionante. Comprobamos cómo la dirección no se había movido un ápice. La única variación de su oferta fue una miserable subida salarial del 0,25%, lo que para un salario medio supondría 3 euros al mes. Evidentemente, tras comprobar que en el resto de temas tampoco habían variado su posición, nos quedó más claro todavía que había que seguir luchando por un convenio justo”.

La sección sindical de ELA lo tiene claro: la Diputación Foral de Bizkaia no apuesta ni por la planta de TMB Arraiz ni por este servicio público. “La planta está totalmente desaprovechada. Nuestro trabajo consiste en reciclar una parte de los residuos urbanos que se generan en Bizkaia. Y este servicio, que repercute en la sociedad, podría ser mucho mejor cuantitativa y cualitativamente si la Diputación hiciera una apuesta seria por esta planta. Siempre hablan, y también se podría discutir, de la cantidad, y nunca lo hacen de la calidad. Con una plantilla mínima más amplia la calidad de lo reciclado sería mucho mejor”.

La adopción de medidas en materia de salud laboral es otra de las principales reivindicaciones de ELA en la negociación del convenio. Entre las y los trabajadores todavía está muy presente lo sucedido en 2014, cuando varias personas se contagiaron de la fiebre Q

“Éste no es el único ejemplo de esta actitud irresponsable. Aunque sea la responsable del servicio que se presta en TMB Arraiz, la Diputación no hace ningún seguimiento de su situación. Las empresas adjudicatarias del servicio están explotando la planta de manera salvaje. La concesión del servicio es para diez años, prorrogables por otros cinco, y su único objetivo es sacar en este tiempo el máximo rendimiento, sin importar la viabilidad del proyecto una vez termine la concesión. Pese a que lo hemos denunciado muchas veces, la Diputación no hace ningún seguimiento. Si siguen sin invertir y explotándola de esta manera, es evidente que cuando termine la concesión la planta necesitará una inversión de mucho dinero para poder seguir funcionando”.

Salud laboral olvidada. La adopción de medidas en materia de salud laboral es otra de las principales reivindicaciones de ELA en la negociación del convenio. Entre las y los trabajadores todavía está muy presente lo sucedido en 2014, cuando varias personas se contagiaron de la fiebre Q. “Lo primero, denunciar que esas personas afectadas todavía están sufriendo las consecuencias. Las veces que nos hemos sentado para hablar de esta materia hemos comprobado que la salud laboral les importa un pimiento. Una de nuestras reivindicaciones es que las reuniones de la mesa encargada de salud laboral sean mensuales. Sin embargo, la dirección se ciñe a lo que dice la normativa, por lo que quieren que las reuniones sean cada tres meses. ¡Y luego dicen que les preocupa nuestra salud!”.

“Tampoco queremos obviar las numerosas denuncias que hemos realizado contra la mutua Asepeyo, que ha pretendido hacer negocio a costa de nuestra salud. El caso más grave sucedió en junio del 2015, donde fue la propia mutua la que denegó a un trabajador una prestación económica. No vamos a consentir que una mutua se otorgue la capacidad de si se paga o no a un trabajador”, concluyen.