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La Y griega vasca: Un callejón sin salida

03/02/2017
La siguiente publicación es fruto de la colaboración entre Ekopol, ELA y LAB. En la misma se analizan diferentes aspectos relacionados con el Tren de Alta Velocidad de la CAV.

La Y griega vasca: Un callejón sin salida

Este trabajo ha sido coordinado por EKOPOL, grupo de investigación en economía ecológica y ecología política de la Universidad del País Vasco. El objetivo de este informe ha sido evaluar el proyecto de Nueva Red Ferroviaria para el País Vasco, la Y vasca, en el contexto de la política estatal de alta velocidad ferroviaria, desde una perspectiva transdisciplinar, combinando el análisis económico con el análisis social, territorial, político, energético y cultural.

Desde el punto de vista del análisis económico:

  • La rentabilidad social negativa de la Y vasca, y de todos los proyectos españoles de alta velocidad ferroviaria, supone que el bienestar social disminuye con su construcción.

  • La rentabilidad financiera negativa de la Y vasca, y de todos los proyectos españoles de alta velocidad ferroviaria, indica que los ingresos derivados de la explotación de la línea nunca serán suficientes para compensar el coste de construcción de las mismas.

  • Es más, al ni siquiera cubrir los costes variables del servicio, la explotación comercial de la Y vasca será deficitaria, lo que quiere decir que requerirá de subsidios públicos permanentes para su funcionamiento.

¿Qué podemos concluir desde el punto de vista social?

El servicio de alta velocidad es caro y por tanto, sólo asequible para personas de renta elevada. La evidencia disponible muestra que una línea que no es capaz de cubrir sus costes de explotación, como prevemos en el caso de la Y vasca, supone una transferencia via impuestos de la capas más pobres a las más ricas de la sociedad. En otras palabras, las instituciones públicas están promoviendo inversiones que favorecen aún más a las rentas altas y con ello, contribuyen a aumentar la brecha social entre ricos y pobres.

Además, constatamos que la puesta en marcha de servicios de AVF está siendo habitualmente acompañado de la supresión de servicios convencionales, lo que supone que las personas que habitualmente utilizaban el tren convencional se vean expulsadas a la carretera.

En lo que se refiere al análisis ambiental, podemos concluir que la inversión en alta velocidad ferroviaria no debería ser vendida a los ciudadanos como una política verde. Si bien es importante destacar la multitud de dimensiones ambientales afectadas por la construcción de la Y vasca (fragmentación de hábitat, biodiversidad, ocupación de suelo fértil, impacto visual y paisajístico, ruido, vibraciones, etc.), el informe concluye que, incluso en escenarios optimistas de demanda mixta de pasajeros y mercancías, la Y vasca no lograría ahorrar emisiones de CO2 antes de 100 años, ni ahorrar energía antes de 55 años.

Desde el punto de vista del análisis político, nuestro informe constata que si bien, la toma de decisiones pública en materia de sostenibilidad se basa oficialmente en la transparencia informativa y en la democracia participativa, un conflicto tan largo como la Y vasca, aun en ejecución, demanda nuevas formas de comunicación basadas en criterios democráticos para su resolución.

Finalmente, a nivel cultural, el proyecto de Y vasca puede situarse en el quicio de un cambio paradigmático que algunos han bautizado como el ocaso del prometeismo, del culto a la desmesura y a la ausencia de límites. Un cambio cultural hacia la sostenibilidad que lentamente viene calando en la sociedad y ha minado la credibilidad del proyecto. (...)

En última instancia, volvemos a subrayar que el objetivo último de este informe es alentar un debate que nunca se ha dado y que consideramos más necesario nunca. Además, como investigadores, debemos denunciar la opacidad de las instituciones públicas a la hora de facilitar datos y estudios oficiales, algo por otro lado poco habitual en otros países.

Llamamiento al debate social

No estamos de acuerdo con el modelo de movilidad que representa el tren de alta velocidad, por las consecuencias que trae para el medioambiente y la sociedad.

El Gobierno Vasco en el tema del TAV está siguiendo una estrategia caracterizada por la falta de transparencia y por ser propia de la vieja política. Es una estrategia oscurantista en el sentido de que a día de hoy desconocemos mucha información sobre una obra a la que van a parar gran parte de nuestros impuestos y que, deberían ir destinados a servicios verdaderamente básicos como son la sanidad, la educación o los servicios sociales. Esa información de la que carecemos es principalmente económica (por ejemplo, ¿cuánto dinero se lleva destinado al ramal de Gipuzkoa? O lo que es lo mismo, ¿cuánto dinero se lleva adelantando sistemáticamente sin que luego se nos sea devuelto por parte de Madrid? ¿a cuánto ascienden los sobrecostes del TAV?), pero nos falta también información ambiental (¿cuánto se está contaminando en la ejecución de las obras?),…. Así como social: ¿cuántos empleos se están creando? ¿en qué condiciones se está empleando? ¿Son empleos de calidad?

Por vieja política, nos referimos a que el PNV entiende que la ciudadanía debemos manifestar nuestra opinión una vez cada cuatro años: en las elecciones. Y abstenernos de opinar entre elección y elección puesto que los únicos que pueden hacer política son los partidos políticos. En lo que se refiere al TAV, esta situación se traduce en que los ciudadanos debemos tener una posición de lo tomas o lo dejas, sin que quepa la más mínima crítica.

Dentro de lo complicado que es por la falta de transparencia sobre el tema, hemos tratado de hacer un análisis crítico y propositivo sobre la red ferroviaria vasca, siempre con vistas a los problemas de movilidad y transporte propios de Hego Euskal Herria. Esto es, la movilidad entre comarcas y, por otro lado, la problemática del transporte de mercancías puesto que es uno de los factores más contaminantes. Dos temas que, por cierto, quedarían sin resolver con la finalización de las obras del TAV (2023 según las últimas declaraciones al respecto de Arantza Tapia) y su consecuente puesta en funcionamiento del tren. Porque este tren se limitará a la movilidad entre capitales capitales que solo supone el 0,67% de los desplazamientos, y solo retirará (si efectivamente llega a poderse utilizar de manera mixta por mercancías y pasajeros) el 10% de las mercancías de las carreteras.

Reivindicaciones:

Es necesario llevar a cabo una auditoría independiente sobre la obra, que contenga los siguientes focos de atención: finanzas, medioambiental y social. Debemos superar esta situación de oscurantismo y fundamentalmente poner números a los sobrecostes que han existido respecto a lo presupuestado en origen y buscar responsables. Así como a todo el dinero que sistemáticamente se lleva adelantando por la CAPV sin que Madrid nos lo haya devuelto. Otro punto interesante, es conocer todo lo que se está dejando de hacer, por dar prioridad al TAV.

Las obras del TAV no deben considerarse, en modo alguno, una prioridad por lo que la postura a llevar a cabo por el Gobierno Vasco sobre las obras del TAV debe ser la de su paralización:

-Principalmente, mientras Madrid no responda y devuelva el dinero adelantado en el ramal de Gipuzkoa.

-Mientras sigamos estando inmersos en una crisis económica tan fuerte como la que nos afecta en la actualidad, en situaciones de crisis como la actual los recursos económicos públicos deben ir destinados a las cuestiones más fundamentales como son la educación, la sanidad, y los servicios sociales. Por ejemplo, durante esta semana hemos visto cómo las urgencias de los hospitales vascos se encontraban colapsadas, pese a la postura del consejero Darpón de negar la mayor. O vemos cómo el ejecutivo se niega a subir la RGI de conformidad con la subida del salario mínimo interprofesional tal y como indica la ley.

Debemos someter la red ferroviaria vasca a su correspondiente debate social. Es necesario su socialización, para hacer que el mismo sea el tren más social posible y entre todos resolver las cuestiones más polémicas del mismo y que más van a afectar a nuestro bolsillo: coste del billete, mantenimiento muy caro,...

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